martes, enero 12, 2010

El veneno de una ilusión (V). ¿Hay moral sin Dios?

Llegamos a la última parte de esta breve serie de artículos, ¿se necesita a Dios para ser personas morales? Se suele decir que la religión es necesaria para tener moral. Se puede encontrar distintas posturas, las cuales argumentan que se necesita de la fe en Dios para ser morales. Podemos clasificar dichas posturas dentro de tres clases:

a) Aquella que defienden que sin Dios: ¿por qué ser buenos con los demás? Es decir, si no hay Dios ¿para que ser morales? Esta postura es cuando menos preocupante, ya que aquellos que la sostienen, realmente están diciendo que sólo tienen un comportamiento moral (vamos, que no roban, matan, violan etc.) por temor al castigo divino. Esta gente no encuentra necesidad de tener un comportamiento moral hacia los demás por el mero hecho de estar tratando con seres humanos, sino porque temen el castigo que les espera de no hacerlo, siempre, claro está, según su fe. Esta postura es peligrosa ya que tiene todo el potencial para crear prejuicios sociales y discriminación. Si realmente se piensa eso, entonces todos aquellos que no creen en Dios ya sean ateos o agnósticos, e incluso creyentes en otros dioses, pueden ser vistos como personas inmorales. Es un claro ejemplo de la fe religiosa actuando como fuerza divisoria.

Los incluidos en el punto anterior, se distribuyen dentro de las dos siguientes clasificaciones. Pero no necesariamente todos los que se incluyan en ellas toman como fuente de moral la religión por temor al castigo sino que lo hacen porque ven a Dios como única fuente valida de moral, ¿cómo saber lo que es bueno o malo?¿cuál es la voluntad de Dios en estos temas? Aquí es donde entran los libros “sagrados”, y se nos presentan dos posibilidades:

b) La primera de ellas es la que toma de forma literal los libros “sagrados”, esto es, creen que dichos libros son la palabra de Dios. Esto les lleva por un lado a una concepción desastrosa del Universo, como es el caso de los creacionistas. Y en cuanto a la moral, se toma como bueno todo lo que se diga en los mismos. Si en su libro Dios dice que hay que matar infieles, ellos no tendrán ningún problema moral en hacerlo. Esta es la fuente en la que bebe la convicción de los terroristas suicidas del Islam.

c) Por otra parte, están los que defienden que los libros “sagrados” deben ser interpretados. Pienso que esta postura nace del continuo desgaste que el avance de la ciencia ha sometido a dichos libros. Según el conocimiento científico actual todas las afirmaciones que aparecen en dichos libros sobre el mundo son falsas. Así pues, quedan dos alternativas para el creyente: abandonar su fe en que dichos libros son la palabra de Dios, o poner más fe y creer que Dios se expresa de forma alegórica, y, por lo tanto, hay que interpretar los textos de dichos libros para saber qué es lo que Dios quería realmente decir. Algunas partes de los textos se toman de forma literal pero otras no. Por ejemplo, que Jesús era el hijo de Dios, no hay que interpretarlo de ninguna manera sino tomarlo de forma literal. Pero claro, surgen ciertas preguntas ¿cómo saben que parte hay que interpretar y cual no? Puesto que todo esto se acepta como actos de fe, ¿bajo que principio objetivo se puede decidir que parte hay que interpretar y cual no? Independientemente de la respuesta a esta pregunta lo cierto es que deben utilizar algunos principios éticos, (para nuestro propósito da lo mismo cuáles sean éstos) para decidir qué se debe aceptar de forma literal como parte de nuestra ética y qué debe ser primero interpretado. Lo cual nos lleva a una curiosa conclusión: su ética no proviene de los libros sagrados sino que es con la que evalúan lo expuesto en ellos. Creen que utilizan dichos libros como guía ética pero realmente no lo hacen se limitan a adaptarlos.

El tomar a Dios, o los libros que se supone son su palabra, como fundamento de la moral conlleva un impedimento para llevar a buen puerto los debates morales que nos veamos obligados a realizar. Por ejemplo, en el campo de la bioética, se suele debatir, sobre si es ético o no clonar embriones humanos. Desde la perspectiva de algunos creyentes esto no es permisible ¿por que? Porque un embrión ya es un ser humano ¿Por que? Porque Dios les ha insuflado alma. ¿Hay pruebas de que exista el alma? No ¿hay pruebas de que Dios insufle el alma? No ¿hay pruebas de la existencia de Dios? No, etc. Al partir de su fe, bloquean cualquier debate posible ya que, al ser fe, se supone que debe ser incuestionable y los argumentos no surtirán ningún efecto, impidiendo llegar así a un acuerdo.

La sociedad cambia a ritmos vertiginosos, no es legítimo que por las creencias de algunos debamos estar abocados a que los debates morales que surjan se queden sin resolver, o se deba aceptar la postura de otros por que se basa en la fe, o permanezcamos atrapados en debates sin fin por culpa de aquellos que se niegan a razonar sobre cualquier argumento que vaya en contra de su fe.

Por ultimo, siempre se puede plantear la cuestión que Sócrates esgrime en el Eutifrón(1): ¿las cosas las quiere Dios porque son buenas? ¿O son buenas porque lo quiere Dios? Sólo caben dos posibles alternativas, o bien las cosas las quiere Dios porque son buenas y en consecuencia la moral es algo ajeno y previo a él y, por lo tanto, él no es la fuente de la misma. O las cosas son buenas porque lo quiere Dios, entonces la moral es relativa a lo que quiera Dios, si éste decide que decapitar mujeres es bueno, entonces, debería ser éticamente aceptable. O se es un fundamentalista y se acepta la segunda opción o pocas opciones quedan salvo abandonar a Dios como principio para erigir nuestra ética.

(1) Sádaba , Javier. La Ética. Contada con sencillez. Madrid: Maeva Ediciones, 2004. p 124-125.

12 comentarios:

  1. Siempre que paso por tu blog, me invita a pensar, a reflexionar, cosa que, a veces, no se encuentra el tiempo para hacer...
    O no se lo busca.
    Gracias y saludos
    Elisa, Argentina

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  2. Gracias a ti Elisa, por pasarte por aquí.

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  3. Buen artículo. Para reflexionar. Saludos.

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  4. kalikatres10:23 p. m.

    Como siempre dando en el clavo, muy bueno Ismael.
    En lo que te refieres a la moral en el apartado a) creo que los católicos tienen ventaja sobre el resto, pues aunque roben o cometan cualquier otro pecado, solo tienen que confesarse, y ya tienen la conciencia tranquila, hasta la próxima trapisonda, en cambio los que no somos creyentes, procuramos no faltar en el código ético o moral, pues como no tenemos a quien cargar las culpas, nuestra conciencia no nos dejaría dormir pensando en la barrabasada que podríamos haber hecho.
    Saludos.

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  5. Y, por si no quedará suficientemente claro, si es necesario creer en dios para ser bueno, luego están los datos:

    http://misteriosaldescubierto.wordpress.com/2010/01/09/%C2%A1dios-a-la-carcel/

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  6. Están también los que metafisiquean con la idea de que Dios sería la base de la existencia del Bien que, con la razón, se puede aprehender y, con el libre albedrío, practicar.

    Esta postura es un disparate lógico por aquello de cosificar el Bien y hacer la petición de principio de deber su existencia a una otra cosa llamada Dios, pero es lo mejor que han llegado a producir los creyentes.

    Tiene otra pega. El hecho de que haya gente con moral no basada en lo que su razón crea sobre lo que es lo bueno según el buen Dios, sino lo que cree su razón simplemente, pone a esta gente a la par de Dios.

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  7. Tu último punto José Luis, es realmente bueno, no se me había ocurrido.

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  8. Os dejo el podcast de este muy buen articulo: http://elblogdeino.blogspot.com/2010/01/el-veneno-de-una-ilusion-actualizado.html

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  9. Me detengo en esto último:

    ¿las cosas las quiere Dios porque son buenas? ¿O son buenas porque lo quiere Dios? Sólo caben dos posibles alternativas, o bien las cosas las quiere Dios porque son buenas y en consecuencia la moral es algo ajeno y previo a él y, por lo tanto, él no es la fuente de la misma.

    Que las cosas sean buenas en sí no significa que no dependen de Dios, sino que no dependen de su voluntad. Pero Dios es el sumo bien y contempla en su noción todo lo bueno. Por tanto, dependen de su entendimiento, que es el fundamento de la objetividad de aquéllas.

    Más interesante que estas pequeñas cuestiones teológicas y partidistas sería detenerse en la ambigüedad del término "bueno".

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  10. Quisiera saber como surge la moral? Y si hay una moral que sea objetiva? Si esto existe como se explica esto entonces?

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  11. Muy buena serie de entradas. Siempre hay cosas nuevas que plantearse o sobre las que pensar. Gracias, Ismael.

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