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miércoles, agosto 29, 2012

La credulidad que se esconde tras la crisis

¡La crisis! ¡La crisis! no hay día en el que esta dichosa palabra no salga a la palestra, ya sea en la televisión, en la radio, en internet o en alguna conversación que mantengas.

No, no voy a realizar un análisis de porque estamos como estamos, más que nada porque no tengo el conocimiento para ello. No obstante, nada me exime de pensar y de, a ser posible, hacerlo críticamente, así pues, lo que aquí hay es una breve reflexión sobre la importancia de pensar críticamente, o por decirlo de otra manera, de ser escéptico.

El ser escéptico no es un estado final al que uno llega, más bien es un estado transitorio por el que se pasa hasta alcanzar una postura concreta. Por ejemplo, yo no soy escéptico respecto a la astrología, lo fui, y cuando era escéptico sobre la astrología me dedique a leer y pensar sobre la misma. Leí textos sobre la misma y textos críticos con ella, busqué que decían las pruebas. Al final mi escepticismo me llevó a la incredulidad más dura y descarada hacia la pseudociencia de la astrología. La astrología es una pseudociencia, sus postulados son falsos, contradice todo el conocimiento que tenemos, y no hay ni una sola prueba que demuestre que sus ideas y sus afirmaciones sobre el mundo son ciertas.

Pero el pensamiento crítico no está solo para distinguir entre ciencia y pseudociencia, el escepticismo, como bien nos recordaba hace unos días Retiario, es una herramienta que podemos y debemos aplicar a todo y a todos.

Creditos:wikipedia
Dicho todo esto, voy a realizar la siguiente afirmación: la actual coyuntura económica se debe, no sé si en mucho o en poco, a que hemos sido crédulos, muy crédulos. Durante años hemos abandonado el pensamiento crítico y el escepticismo, y todos, bueno, seguramente todos no, pero una gran parte de la población, abrazó una creencia que se repetía como un mantra. La creencia en cuestión era esta “el precio de los pisos no va a bajar”, esta creencia se instaló en nuestros cerebros y tuvo efectos perniciosos. Si los precio de los pisos no van a bajar puedo comprarme el piso que quiera, poco importa si dentro de unos años no lo puedo pagar, lo vendo y como el precio habrá subido saldré ganando pasta. Esta creencia también pudo tener su efecto en los encargados de conceder las hipotecas, que más da si lo van a poder pagar o no, si les va mal lo venden por un precio mayor y a mi me darán lo que me deben, así que no hay problema. Que quede claro, que aunque todos podamos tener parte de culpa en que estemos como estamos, no todos somos igual de responsables, algunos agentes son más responsables que otros.

Está creencia se adueñó de nosotros. El papel que dicha creencia ha jugado en la creación de la burbuja inmobiliaria es algo que no puedo cuantificar. Lo que si parece estar claro es que la explosión de dicha burbuja es, en buena parte, la causante de la crisis en la que nos encontramos.

Hemos sido crédulos y esa credulidad, en mayor o menor grado, nos ha metido en este berenjenal, si hubiéramos sido críticos, si hubiéramos tenido el valor de ser escépticos, lo mismo no estaríamos tan mal. Se me dirá que no era fácil, y es cierto, es difícil mantenerse independiente cuando todo el mundo alrededor piensa de una determinada manera, pero esto no es más que una excusa y lo que se sigue de ella no es que no debamos ser críticos, sino que el ser escépticos requiere algo, o al menos, una forma de valor, y esto es relevante, porque normalmente al escéptico se le cataloga como una persona de cierta arrogancia, pero nos estamos equivocando con ese juicio, no es arrogancia, es valor, valor a dudar de lo que todo el mundo acepta, valor para no conformarse con creer sino querer saber. Cuando somos escépticos estamos haciendo una declaración de principios, no queremos aceptar las afirmaciones porque la mayoría lo crea sino por si son ciertas o no. Muchas veces me han dicho: qué más da lo que crea la gente, o no seas tan crítico, o que manía tienes con criticar las creencias de los demás déjales que crean lo quieran. Todo esto te lo dicen por querer saber que hay de cierto en esas creencias, es decir, por querer saber si son creencias justificadas o si esas creencias no son más que pura y llana credulidad. ¿Qué más da lo que crean los demás? No da lo mismo, la credulidad, como parecen demostrar los hechos, es peligrosa.

jueves, noviembre 24, 2011

La ciencia también es actualidad

Me hago eco de la carta abierta que se acaba de publicar en Amazings. La misiva está escrita por Sergio Pérez Acebron y esta dirigida a la periodista Ana Pastor. La idea es sencillamente recordar que la ciencia también es actualidad. Así que por favor difundid la carta por todos los medios posibles a ver si con suerte Ana Pastor lee la carta y puede pensarse si la ciencia puede tener un hueco en su programa. 

Estimada Sra. Pastor, 

Le escribo en relación al programa “Los Desayunos de TVE” que usted dirige y que, gracias a la programación online, puedo disfrutar cada día desde Heidelberg (Alemania). Considero que dicho programa es el referente español en el análisis de la actualidad y no podría recomendar mejor opción para aquel que quiera estar bien informado. 

Por “Los Desayunos de TVE” han pasado figuras relevantes del panorama político y social español así como destacados mandatarios extranjeros. La lista abarca a políticos, escritores o artistas; por citar algunos ejemplos. 

Sin embargo, no tengo constancia de que ningún científico haya sido jamás invitado al programa. Más aun, habría que remontarse a las crisis médicas de las bacterias en las verduras alemanas o la Gripe A para encontrar algún contenido con un mínimo de información científica. 

Como científico me apena esta situación que además se extiende por casi todos los medios informativos del país. Considero que la ciencia también es actualidad y que el debate de temas científicos tiene cabida en programas de actualidad como el suyo. Son temas que influyen a los ciudadanos ya que marcan -entre otros aspectos- el futuro económico del país, los modelos energéticos, avances médicos que afectan a nuestra salud o el conocimiento que nos permita tomar decisiones más eficientes. 

Por poner un sólo ejemplo: escribo estas líneas tras firmar un manifiesto de apoyo a los investigadores del Centro de Investigación Príncipe Felipe en Valencia. Muchos de ellos perderán su puesto de trabajo en los próximos días por culpa de una lamentable e incompetente planificación por parte de varios organismos públicos. Con el desarme de dicho centro se cercenan avances en biomedicina cuyos resultados y aplicaciones ya sólo podremos soñar. 

No pretendo interferir en la forma de dirigir su programa ni marcar a quién ni cómo entrevistar. Simplemente escribo estas líneas para que usted y otros periodistas consideren que la ciencia también tiene cabida en la agenda de la actualidad. Los avances científicos, así como las medidas que los favorecen o entorpecen, nos afectan a todos los ciudadanos. Quizás no hoy, pero sí mañana. 

Atentamente, 
Dr. Sergio P. Acebrón 
German Cancer Research Center (DKFZ)