lunes, noviembre 22, 2010

A mí me funcionó

Artículo publicado originalmente en Amazings

Siempre que se discute sobre pseudomedicinas la afirmación que da título a este post no tarda mucho en salir, los que la esgrimen, son los que creen en la efectividad de la pseudomedicina de la que se está hablando. Existe una variante que es: A Pepe le funciono, donde Pepe se puede sustituir por un amigo, un conocido, un familiar etc.

El problema con esta afirmación es que las experiencias personales no son garantía suficiente de que algún tratamiento es realmente efectivo. Me explico, imaginemos que tengo alguna dolencia, la que sea y decido tomar el remedio X, poco después de tomar o seguir el tratamiento noto que empiezo a encontrarme mejor, ¿Funciona el remedio? No necesariamente, ya que se han podido dar tres situaciones diferentes:

a)Que el cuerpo haya conseguido combatir y disminuir la dolencia, no olvidemos que tenemos mecanismos en el cuerpo para conseguir esto, como bien demuestra el sistema inmunológico.

b)Puede que incluso el remedio que hemos estado tomando o el tratamiento que hemos seguido, haya retrasado o hecho más difícil la recuperación al interferir con los mecanismos de defensa y restauración que tiene el propio cuerpo.

c)Por último, puede ser que el tratamiento o remedio haya sido realmente efectivo.

Con nuestra experiencia personal, no digamos con la experiencia de otra persona, es imposible discernir que es lo que ha pasado realmente, por eso, para saber si un remedio y/o tratamiento es efectivo, se necesita llevar acabo ensayos clínicos serios y bien realizados para poder saber hasta donde llega la efectividad del remedio que hemos tomado, si es que dicho tratamiento o remedio la tiene. Cuando vamos al médico y se nos receta un medicamento, sabemos que funciona no por nuestra experiencia personal, sino porque dicho medicamento se ha estudiado científicamente y en los ensayos clínicos ha demostrado su eficacia.

Y aquí es donde las pseudomedicinas fallan por completo, ya que o bien no hay ensayos clínicos realizados sobre esos remedios pseudocientificos o si los hay se demuestra que no son efectivos.

Frente a esto la experiencia personal no vale nada. La experiencia personal es algo subjetivo, por eso no se puede establecer como baremo para saber que hay de cierto en la efectividad de un supuesto medicamento. Para saber si es efectivo hay que hacer ciencia. ¿Qué sucede cuando se hace ciencia? Que las pseudomecinas se muestran como lo que son, simples creencias carentes de capacidad curativa.

Ismael Pérez Fernández.

domingo, noviembre 21, 2010

La reflexión del domingo




"El futuro ya no es lo que era. ¡Cambia siempre! Lo que nunca va a cambiar es la pasión de saber, porque es muy excitante, casi un afrodisíaco"
~Paul Valéry~

sábado, noviembre 20, 2010

Nimrod, de Edwar Elgar

Hoy vamos a disfrutar de la pieza Nimrod del compositor Edward Elgar, en el vídeo han sabido mezclar genialmente la música con animaciones sobre el universo, que os guste:



Ismael Pérez Fernández.

viernes, noviembre 19, 2010

La ciencia me salvó

La primera vez que vi este vídeo fue gracias a Borja, la verdad es que el vídeo es muy bueno y se está empezando a expandir como la pólvora por la red, sino lo he puesto antes es porque sólo estaba en ingles y por lo tanto no sé si la gente lo iba a entender o no. Pero ayer, gracias a Bayo, lo vi con subtítulos en español, así que no he dudado ni un momento en compartirlo con todos vosotros.

Cuando vi el vídeo por primera vez me quede perplejo, porque era como si el narrador del mismo me hubiera leído el pensamiento, es sorprendente que un vídeo que no esté hecho por mi diga tanto sobre como veo el mundo, pienso que la ciencia es importante, y que el conocimiento es apasionante y genera placer cuando consigues aunque sólo sea unas pequeñas gotas del mismo, el vídeo capta todo esto de forma magistral. Me da que no soy al único que se siente tan identificado al ver el vídeo, de ahí el éxito que dicho vídeo está teniendo. No os entretengo más, que lo disfrutéis:



Ismael Pérez Fernández.

jueves, noviembre 18, 2010

Incluso las bacterias nos recuerdan de donde venimos

Los Homo Sapiens entre otras muchas cosas somos zoos andantes, sí somos un zoo, un zoo de bacterias. Tenemos bacterias por todas partes, no sólo en nuestra parte exterior sino que también tenemos bacterias dentro de nosotros, bacterias que nos ayudan, por ejemplo, a hacer la digestión. Nuestro sistema inmunológico las deja vivir dentro de nosotros, a cambio ellas nos echan una mano con nuestros procesos digestivos.

Los Homo Sapiens no somos una rareza en esto, multitud de animales también conviven con sus propias bacterias. Y estas pequeñas compañeras han aportado otra prueba de nuestros parentesco evolutivo con el resto de primates.

En Science se hacen eco del trabajo realizado por el equipo de Howard Ochman, el resultado ha sido publicado en PLoS Biology, y lleva por título: Evolutionary Relationships of Wild Hominids Recapitulated by Gut Microbial Communities. Lo que el equipo de Ochman ha hecho, ha sido estudiar las bacterias presentes en las heces de distintas especies de chimpancés, gorilas y también de humanos. Se dedicaron a secuenciar el ADN de esas bacterias. Con los datos que iban obteniendo fueron dibujando un árbol que representaba las semejanzas entre las bacterias de las heces de los primates que estaban estudiando. Aquí os donde viene la sorpresa, el equipo de Ochman se dio cuenta que el árbol que estaban dibujando se corresponde con la relación evolutiva entre los primates. Por ejemplo, evolutivamente hablando los chimpancés son nuestros parientes más próximos, ¿adivináis a que bacterias intestinales se parecen más las nuestras? Exacto, de las muestras analizadas las bacterias intestinales de los Homo Sapiens eran las más parecidas a las de los chimpancés. Por qué las comunidades bacterianas de los primates siguen este patrón es algo que todavía esta por saber.

Podemos ponernos todo lo dignos que queramos, pero ahora, hasta las bacterias, nos susurran de donde venimos.

Ismael Pérez Fernández.