lunes, diciembre 10, 2012

Separación Iglesia-Estado. Sanal Edamaruku en España

A lo largo de esta semana vamos a tener a Sanal Edamaruku de gira por España. Sanal ha demostrado, en la India, que un supuesto  milagro en realidad no lo era.  Debido a esto, y a la ley antiblasfemia de la India, Sanal se ha visto obligado a abandonar su país. La situación de Sanal es un claro ejemplo de la violación de la separación Iglesia-Estado, la cual es un pilar básico de toda sociedad, no ya laica sino democrática. A continuación os dejo la nota de prensa que han emitido desde ARP-SAPC, una de las entidades que colaborar en la organización de la gira de Sanal:
Pueden condenarlo a tres años de cárcel por desmontar un ‘milagro’. Sanal Edamaruku demostró que el agua que exudaba un cristo de madera era en realidad una fuga de una cañería. Algunos grupos católicos de Bombay le han denunciado y exigen que pida perdón para retirar la querella. Ahora vive exiliado en Finlandia para evitar la legislación antiblasfemia de India. Viaja por Europa denunciando su caso y otros parecidos. Ya ha visitado Polonia, Reino Unido e Irlanda.

Es fundador de Rationalist International y miembro del CSI (Comitee for Skeptical Inquiry). Ha dedicado las últimas tres décadas a luchar contra las supersticiones y las pseudociencias. En 2008 retó a un chamán tántrico a matarlo con magia negra en un programa de televisión. Cientos de millones de indios vieron en directo el fracaso del brujo.

Sanal Edamaruku va a visitar España entre el 15 y el 19 de diciembre; en esta gira impartirá una serie de charlas sobre la separación entre la iglesia y el estado, la libertad de expresión y la supuesta ofensa de sentimientos religiosos. Pasará por Barcelona, Madrid, Granada y Gijón. Los eventos los organizan ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, Círculo Escéptico y Europa Laica. La librería barcelonesa de ciencia ficción Gigamesh patrocina la gira.

Todos los eventos son de asistencia gratuita.
15 de diciembre a las 19:00 — Barcelona
Centre Civic Barceloneta
C/Conreria 1–9
16 de diciembre a las 19:30 — Madrid
Pub Irish Corner
C/ Arturo Soria 6
18 de diciembre a las 19:00 — Granada
Fundación EuroÁrabe
C/ San Jerónimo 27
19 de diciembre a las 20:00 — Gijón
Centro de Interpretación de Cine de Asturias
C/ Fernández Vallín, esq. C/ Padilla

domingo, diciembre 09, 2012

La reflexión del domingo



"Y es que la sociedad, en general, y la nuestra en particular, no admite lo indefinido o inasimilable. Se nos obliga a estar en un lado o en otro, identificables, siempre controlados, sin salir de la raya, a la vista y sin que el sistema sea cuestionado lo más mínimo, un sistema que no tolera la necesaria ambigüedad que exige la auténtica libertad"
~Javier Sádaba~

sábado, diciembre 08, 2012

Nameless Heroes Audiomachine

Hoy os dejo con el tema Nameless Heroes de Audiomachine, que lo disfrutéis:

viernes, diciembre 07, 2012

Tantos tontos tópicos

Estamos escuchando tópicos y lugares comunes constantemente, a veces, son completamente inocuos, pero otras veces, tras esos tópicos, lo que se esconde es una excusa, una justificación para no pensar, o para ocultar las malas decisiones que se han tomado.

Aurelio Arteta analiza muchos de esos tópicos. Podemos ver con claridad como tras un análisis pormenorizado dichos tópicos serán lugares comunes, pero al mismo tiempo lugares vacíos. El libro está dividido en dos partes, la primera está dedicada a los tópicos relacionados con la moral, y la segunda a los tópicos relacionados con la política.

El libro es de fácil lectura, además el hecho de que cada capítulo no tenga nada que ver con el siguiente, ya que cada uno de ellos es independiente, le da mayor agilidad a la lectura. Un libro ciertamente recomendable para desmontar tópicos, como el de todo es relativo, o todas las opiniones son respetables, o ¿no estará tratando usted de convencerme? Tópicos ya manidos que quizá esconden una lamentable pereza intelectual de nuestra sociedad.

martes, diciembre 04, 2012

¿Electrocutarías a alguien por un premio de un millón de euros?

En los años 60 Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, realizó un experimento que sigue siendo sorprendente por los resultados que obtuvo. La intención de Milgram era comprobar hasta que punto somos obedientes frente a una autoridad. Quería conocer si seguiríamos siendo sumisos y cuanto, si dicha autoridad nos da ordenes para hacer algo que normalmente consideramos erróneo. Los resultados de su experimento fueron publicados en Journal of Abnormal and Social Psychology y llevaba como título Behavioral Study of Obedience.

El experimento era más o menos como sigue. Se dispone de tres individuos, uno hará de científico, otro de “víctima” y el tercero es el sujeto de estudio. Al sujeto de estudio se le dice que va a participar en un experimento científico, su labor consiste en realizar preguntas a la “víctima” y si ésta falla, el sujeto de estudio le dará una descarga eléctrica. Tanto el investigador como la “víctima” están compinchados, y obviamente las descargas no son reales, pero la víctima fingirá que sí lo son, obviamente esto es algo que el sujeto de estudio desconoce, el cree en todo momento que las descargas son reales. Cada vez que la “víctima” se equivoca en la respuesta, como hemos dicho, recibe una descarga eléctrica, dichas descargas serán cada vez más fuertes, estando el límite de la escala en 450 voltios, es decir, más de dos veces la tensión que tenemos en los enchufes de casa. Según las descargas van siendo más fuertes la “víctima” mostrará más signos de dolor, tales como gritos, gemidos, etc.

Aunque algunos sujetos de estudio mostraban algunos reparos, normalmente la presencia de la figura de autoridad del investigador les hacia continuar con la prueba. El resultado del experimento es claro, el 65% de los participantes llegaron hasta el final de la escala, es decir, fueron capaces de suministrar 450 voltios a la “víctima”.

Ahora cambiemos la figura de autoridad científica por la autoridad de un programa de televisión, un concurso, donde eres un concursante que haces preguntas a una persona que según falle irá recibiendo descargas eléctricas de intensidad creciente. Si llegas hasta el final de la escala, es decir, vences al otro concursante (“la víctima”) te llevarás un millón de euros. ¿Llegarías a aplicar los 450 voltios a la otra persona? Imagino que todos respondemos que no, pero la prueba se ha hecho, y los resultados son, escalofriantes: