martes, febrero 17, 2009

REPLICA A LAS "DUDAS RACIONALES" DE FERNÁNDEZ BARBADILLO

Ha aparecido un artículo de título “Dudas racionales sobre la superstición evolucionista” dentro de los blogs de PeriodistaDigital, editado por el señor Pedro Fernández Barbadillo, el cual pretende ser crítico con la evolución. Lo cierto es que el artículo presenta un fuerte aire creacionista, pero que se este defendiendo el creacionismo o no, es lo de menos. El problema es que incurre en una enorme cantidad de errores. Sin afán de ser exhaustivo voy analizar algunos de los mismos.

El autor afirma que la evolución es una superstición pero no muestra ninguna prueba que avale dicha afirmación, lo único que presenta es un supuesto argumento, a saber:

si tuviéramos mil millones de chimpancés tecleando al azar una vez por segundo una combinación de 18 letras y espacios (los que ocupa dicha frase) desde el inicio mismo del universo, hace aproximadamente 13.700 millones de años, la probabilidad de que para el momento actual...

Este “argumento” no es más que una analogía que muestra dos deficiencias muy graves en lo que dice. La primera es que una analogía no es un argumento probatorio, sino que lo que pretende es hacer comprensible una idea, pero si la idea es falsa, de nada nos servirá la analogía. Ésta podrá aclarar lo que la idea pretende decir, pero no darle veracidad. Y la segunda es que parece no comprender cuales son las ideas básicas que explican el proceso evolutivo.

Para que la analogía de los monos tecleando describa el proceso evolutivo debería de incluir no sólo el azar de las mutaciones sino también la selección natural. La analogía sería como sigue:

Volvemos a tener a nuestros chimpancés tecleando como locos, lo cual es la analogía de las mutaciones que se producen al azar. Pero también sabemos que las mutaciones que son beneficiosas perduran, lo que llevado a la analogía implica que cada vez que un carácter cae en el lugar adecuado allí permanecerá, es fácil ver que con el tiempo suficiente la mencionada frase de Shakespeare acabará por aparecer del teclear incesante de los chimpancés. Este es un error muy común, se suele hacer hincapié en la naturaleza azarosa de las mutaciones y se olvida por completo la presión que ejerce la selección natural.

Por otro lado, el señor Fernández Barbadillo en lugar de dar argumentos (hasta hora lo único que ha hecho es usar una analogía defectuosa que ni siquiera es suya) lo que hace es intentar recurrir a un principio de autoridad, que se recoge en la frase: “Sin embargo, los científicos de verdad dudan de su capacidad para explicar el nacimiento de la vida.” Por un lado aquí se recoge el principio de autoridad y por otro se está usando la falacia del falso escocés, es decir, sólo son “científicos de verdad” los que parecen coincidir con las opiniones del autor. Pero está frase en el contexto que la ha usado pone de relieve otro fallo conceptual grave, la teoría sintética de la evolución (llamemos a las cosas por su nombre) habla de eso, de la evolución de los organismo en ningún momento habla del origen de la vida.

Otra joya del texto es “los fanáticos machacan a todo aquel que se atreva a dudar de ella mediante argumentos racionales y datos. Es la superstición frente a la razón.” ¿Dónde están esos argumentos y datos? Después de leer el artículo seguimos esperando que se presente alguno.

Y para acabar lo hacemos con un clásico entre la argumentación de los creacionistas, que el señor Fernández Bardillo recoge en la siguiente frase: “El Mundo publicó un artículo muy interesante sobre la improbabilidad de esta teoría (que, ojo, sigue siendo una teoría, no una realidad).” La evolución es un hecho, como bien atestigua, por ejemplo, el registro fósil. No confundamos el hecho evolutivo con como explicamos dicho hecho. Lo explicamos a través de una teoría (teoría sintética de la evolución). Pero el señor Fernández Badillo confunde el significado cotidiano que se le da a la palabra "teoría" con el que tiene en la ciencia. Cuando normalmente utilizamos la palabra teoría nos estamos refiriendo a una idea que no tiene ninguna base experimental ni observacional. Esto en ciencia no es una teoría, sino una hipótesis. Cuando deducciones realizadas a partir de dicha hipótesis son confirmadas por experimentos y observaciones, entonces podemos empezar a hablar de una teoría, y dicha teoría se puede desarrollar más a la luz del descubrimiento de nuevos hechos. De forma resumida, una teoría científica tiene un apoyo experimental y/o observacional.

¿Superstición frente a razón? Posiblemente, sólo que la razón y la superstición no están donde Fernández Barbadillo las quiere ver.

Ismael Pérez Fernández.

3 comentarios:

  1. Anónimo6:14 p. m.

    Puf, siempre con lo mismo. Es que si al menos se molestaran en leer alguna crítica, podrían decir algo nuevo o diferente. Pero no, ¿para qué van a leer sobre sus errores si es tan fácil hacer un show sobre los "terribles errores" de los demás?

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  2. Tienes toda la razón. Resulta cansado tener que estar siempre señalandoles los mismos errores, pero más vale hacerlo porque el día que pasemos de hacerlo por aburrimiento mucho me temo que lo interpretarán como "ves no tienen argumento para refutarme"

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  3. "Son precisamente estos descubrimientos en probabilidad y en física los que están generando entre algunos pensadores una auténtica hipótesis científica de la existencia de un poder e inteligencia supremos, es decir, lo que habitualmente llamamos Dios."

    Qué desfachatez. Se permiten hablar de ciencia sin saber lo que es la ciencia, pero no deja de tener su gracia. Convirtiendo a Dios en una "hipótesis científica", lo hacen susceptible de falsabilización.

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