viernes, febrero 12, 2010

Orión, como nunca antes lo has visto

 Hoy traemos otra imagen espectacular publicada por European Southern Observatory (ESO). La imagen nos presenta a la nebulosa de Orión (M42), en todo su esplendor. La nebulosa se encuentra a unos 1350 años luz de nosotros, que en términos cosmológicos es ciertamente aquí al lado. La imagen ha sido tomada por el telescopio VISTA de la ESO, que se encuentra en el observatorio de Paranal en Chile.


Para verla en grande pincha sobre ella:

Image Credit: ESO/J. Emerson/VISTA. Acknowledgment: Cambridge Astronomical Survey Unit
Ismael Pérez Fernández.

jueves, febrero 11, 2010

¿Fe en la ciencia?

En más de una ocasión he escuchado esta sentencia; “tienes fe en la ciencia” o alguna similar. ¿Pero qué es lo qué se quiere decir con “fe en la ciencia”? Si lo qué se está intentando afirmar es que no se puede tener fe en el conocimiento científico, la sentencia en sí no parece tener mucho sentido. ¿Qué puede significar tener fe en que la Tierra es redonda o en que la gravedad de la Tierra atrae los objetos hacia su centro? Usando el método científico hemos descubierto que eso es así, es decir, sabemos que es así por las pruebas que tenemos de ello, por lo tanto no hay cabida para creer en ello, en el momento que se tiene evidencia ya no se cree, se sabe.

En cambio, si lo que se quiere decir con “fe en la ciencia” es que tenemos que tener fe en los científicos, evidentemente la sentencia se convierte en un disparate, ¿cómo vamos a tener fe en los científicos? Los científicos son personas y por lo tanto en el mejor de los casos son falibles. Esto es aplicable a todas las personas, podemos tener confianza en algunas personas que conocemos bien, pero tener fe en las personas es peligroso, las personas somos falibles, cometemos errores, incluso algunas pueden actuar de mala fe, por lo tanto, tener fe en los científicos es un disparate como tener fe en cualquier otra persona.

Por último, queda la posibilidad de que lo qué se esté afirmando con dicha sentencia sea; “tener fe en el método científico y en la forma de funcionar de la ciencia”. Es cierto que el propio funcionamiento de la ciencia es disuasorio a la hora de que los científicos comenta fraude, esto es así porque los trabajos antes de su publicación son revisados por expertos, la conocida revisión por pares, y aunque el fraude supere dicha revisión, más tarde o más temprano algún investigador querrá reproducir los mismos resultados, o querrá empezar una nueva investigación a partir  de esos resultados, entonces es cuando el fraude saldrá a la luz. A la larga los fraudes y malas practicas acaban por descubrirse, como pasó con el famoso caso de la fusión fría, pero como es obvio, el sistema no es perfecto,  no consigue evitar que se produzcan los fraudes y malas prácticas. Por lo tanto desde este punto de vista tampoco parece razonable tener “fe en la ciencia”, podemos tener confianza en como funciona por qué a la larga como ya hemos dicho el fraude queda al descubierto, pero esta confianza no implica cerrar los ojos a las malas prácticas que lleven acabo algunos científicos, más bien al contrario, a los que nos gusta esto de la ciencia ya sea porque la practicamos o porque nos gusta hablar sobre sus hallazgos, tenemos la obligación en la medida de nuestras posibilidades de denunciar y señalar dichas prácticas. Esa crítica y denuncia deben hacerse de forma seria y rigurosa.

Recientemente hemos tenido un par de ejemplos de malas prácticas o presuntas malas prácticas por parte de algunos científicos involucrados en la investigación del cambio climático. Por un lado, está el error sobre el cálculo de cuando desaparecerán los glaciares del Himalaya y por otro el caso de los mails conocido como climategate. Lo cierto es que estos dos casos no refutan o ponen en duda lo que sabemos a día de hoy sobre el cambio climático, algo que ha expresado Ralph J. Cicerone presidente de la National Academy of Sciences (NAS) en el editorial publicado en Science la semana pasada. Las pruebas sobre el cambio climático son abundantes, ciertamente, muy abundantes, para emitir un juicio hay que tener en cuenta toda la evidencia disponible, no sólo los dos casos de presunto error o presunto fraude que parecen dar apoyo a nuestras creencias y/o intereses políticos. Los datos en los que se basa los climatólogos para llegar a las conclusiones a las que llegan están disponibles para todo el mundo aquí.

Por otro lado tenemos los mails hackeados a climatólogos de la Universidad de East Anglia. Antes de concluir que ha habido fraude científico hay que asegurarse que ese es exactamente el caso, no podemos concluir que hay fraude por la publicación de afirmaciones sacadas de contexto. A este respecto la Universidad de East Anglia ha iniciado una investigación independiente para averiguar entre otras cosas si ha habido algún tipo de fraude científico por parte de los investigadores, por lo tanto, de momento toca ser pacientes.

No obstante, imaginemos que la investigación de la Universidad demuestra que efectivamente ha habido fraude por parte de los investigadores. Como ya he mencionado no parece legitimo poner en duda las conclusiones de los climatólogos sólo por algunos datos fraudulentos entre miles. Pero lo que si es importante, y sí que se va a ver resentida, es la relación que existe entre la sociedad y la comunidad científica, y se verá resentida porque la relación es de confianza, no de fe, y la confianza es algo que se gana o se pierde en base a los actos que realizan aquellas personas e instituciones que son depositarias de nuestra confianza. Cada vez que se cometa fraude científico la relación de confianza como es lógico se verá resentida, por lo tanto quedarse sentado confiando en que el propio funcionamiento de la ciencia más tarde o más temprano pondrá a cada uno en su sitio no es una opción viable, al menos por dos razones,:

- Primero porque la relación de confianza ha sido dañada y lo que se necesita es emprender alguna acción para restaurarla.
- Segundo, porque no hay ninguna razón para no introducir mejoras y hacer que el fraude sea detectado antes de lo que actualmente se hace.

A este respecto la comunidad científica está empezando a moverse. Ralph J. Cicerone en el editorial antes mencionado hace público que en la reunión anual de la American Association for the Advancement of Science (AAAS) que tendrá lugar a finales de mes, tanto la AAAS como la NAS pondrán sobre la mesa estos temas y desarrollarán estándares para mejorar las practicas de los científicos así como hacer que los fraudes y malas practicas se detecten antes. Según el propio Ralph J. Cicerone:

El resultado de esta sesión especial debe ser acciones explicitas, como científicos ahora más que nunca, y con urgencia, debemos demostrar que la ciencia ciertamente se corrige a si misma y es merecedora de la confianza del público.


Una vez más coincido con el señor Cicerone, con acciones de ese tipo es como se puede restablecer y fortalecer la confianza entre la comunidad científica y al sociedad, ya nos gustaría ver esta preocupación y urgencia por tomar medidas para combatir el fraude y las malas prácticas en otras esferas de la actividad humana.

Ismael Pérez Fernández.

miércoles, febrero 10, 2010

Los cuatro jinetes

Richard Dawkins, Sam Harris, Daniel Dennett y Christopher Hitchens,cuatro intelectuales cuyos últimos libros han versado sobre la religión y el ateísmo, todos ellos con distintos enfoques han criticado la religión y la fe en Dios. Ahora los tenemos aquí juntos alrededor de una mesa hablando de estos temas, merece la pena escucharlos se esté o no de acuerdo con todo lo que dicen:




Ismael Pérez Fernández.

martes, febrero 09, 2010

El funcionamiento de la pseudociencia

Más claro agua:


Ismael Pérez Fernández.

lunes, febrero 08, 2010

Newton, la gravedad y las matemáticas como la herramienta de la física. (II)

Continuamos con el breve repaso a Newton y a alguna de sus aportaciones, que son y han sido claves para entender el mundo que nos rodea. En el anterio post sobre le tema nos quedamos en la ley de la gravitación universal de Newton. Esta ley junto con las leyes del movimiento del propio Newton supusieron un gran salto adelante en la comprensión del Universo. Por ejemplo, a partir de la segunda ley de Newton y de la ley de la gravitación universal podemos deducir la tercera ley de Kepler para un cuerpo que se mueve en una órbita circular, recordemos, el enunciado de la tercera ley de Kepler:

El cuadrado del período de cualquier planeta es proporcional al cubo de la distancia del planeta al Sol.

Un cuerpo en órbita circular que se mueve con una velocidad “v” experimenta una aceleración centrípeta, tal que:
De la segunda ley de Newton sabemos que un cuerpo sometido a una aceleración implica que hay una fuerza actuando sobre el mismo, de tal modo que se cumple que:

Si el objeto esta orbitando otro cuerpo, esa fuerza debe ser la fuerza de la gravedad por lo que igualando ambas expresiones obtenemos:
 Sustituyendo la aceleración centrípeta por su expresión y despejando la velocidad obtenemos:


La velocidad es el espacio recorrido entre el tiempo empleado para recorrerlo, en el caso de una órbita circular, el espacio recorrido en una vuelta es 2πr y el tiempo empleado en darla es el periodo T, es decir:
Igualando estas dos últimas expresiones:


La tercera ley de Kepler sirve para cualquier cuerpo que orbita otro, por ejemplo, también podríamos usarla para los satélites artificiales que orbitan la Tierra. Para poner un satélite en órbita, o enviar sondas espaciales hay que vencer el tirón gravitatorio de la Tierra. Por la experiencia cotidiana sabemos que cuanto con más velocidad lancemos un objeto al aire, más sube, y por lo tanto más tarde en caer. El comunicarle mayor velocidad a un cuerpo, consiste en definitiva en aumentar su energía cinética. Al estar en la superficie de la Tierra dicho cuerpo también tiene una energía gravitatoria, si la energía cinética supera a la gravitatoria entonces el objeto escapará de la gravedad terrestre y podría viajar por el espacio, en el caso límite de que sean iguales entonces el objeto quedaría orbitando la Tierra. Es decir, la energía total del cuerpo debería ser:


A partir de esta ecuación podemos deducir cual es la velocidad mínima necesaria para que un cuerpo abandone la superficie de la Tierra. Para ello sustituimos las energías por sus expresiones.

 La energía cinética de un cuerpo es:

Y la definición general de la energía potencial es:
 

Donde F es la fuerza que actúa sobre el cuerpo y ds es el desplazamiento general que sufre el cuerpo, si particularizamos esta expresión para el caso de la fuerza gravitatoria de la Tierra obtenemos:

 

Para hallar el valor de la energía potencial hay que integrar ambos miembros de la ecuación, por lo que nos quedaría:

La integral es sencilla de resolver y el resultado es:
Donde U0 es una constante de integración que para el caso que nos ocupa podemos darle el valor de cero en la superficie de la Tierra. Sustituyendo las energías por sus valores, obtenemos la siguiente expresión:

Operando un poco es fácil hallar cual es el valor de la velocidad que hay que comunicarle a un cuerpo para que pueda abandonar la Tierra:

Esta velocidad recibe el nombre de velocidad de escape, que en el caso de la Tierra su valor es de 11,2 km/s, es decir, si queremos lanzar un satélite de comunicaciones o una sonda espacial para investigar, por ejemplo, la radiación de fondo, tenemos que hacer que dicho satélite alcance la velocidad de escape ,si esto no es así dicho satélite caerá inexorablemente hacia la superficie de la Tierra. Aunque se ha tomado como ejemplo la Tierra el resultado es generalizable a cualquier otro cuerpo celeste, como por ejemplo la Luna, o el Sol.

Otro fenómeno cuya explicación reside en la interacción gravitatoria de varios objetos es el de las mares. La intensidad de la fuerza gravitatoria depende de la distancia, como bien se puede observar en su expresión matemática, a mayor distancia, menor será la fuerza gravitatoria. En el caso de la Tierra, la fuerza gravitatoria de la Luna es más intensa en el punto más próximo a ella y menos en el más alejado. Podemos estudiar la diferencia entre la fuerza gravitatoria en ambos puntos, diferencia que es la causante de las mareas:

Donde r es la distancia que separa los centros de la Luna y de la Tierra, y R el radio de la Tierra.
Aquí M es la masa del la Luna y m son dos masa idénticas situadas a ambos lado de la Tierra.
En el último paso se ha despreciado R2 frente a r2. Si m representa la masa de los océanos en dos puntos de la Tierra, estas masas oceánicas experimentan un tirón gravitatorio de diferente intensidad por lo que tenderán a separarse, si por simplicidad suponemos que la Tierra está completamente rodeada por los océanos estos tenderán a abombarse en la dirección en la que se encuentra la Luna:

Si tuviéramos en cuanta el giro de rotación de la Tierra este abombamiento no sucedería exactamente en la dirección en la que se encuentra la Luna.

El poder explicativo de la ley de la gravitación de Newton es increíble, además conseguía unificar fenómenos que antes parecían ser completamente inconexos, ya que la caída de un cuerpo aquí en la Tierra está causada por la misma fuerza de la gravedad que hace orbitar la Luna alrededor de la Tierra, los fenómenos celestes y terrestres respondían a una misma ley, la ley de la gravitación universal. Como ya hemos visto, la reticencia de Newton a publicar sus trabajos a punto estuvo de conseguir que este impresionante trabajo no viera la luz. Después de la publicación de los Principia Newton no haría aportes significantivos a la ciencia, se dedico a la política, llego a miembro del Parlamento, también empleo su tiempo en experimentos de alquimia, durante dichos experimentos probablemente trato con sustancias toxicas que le provocaron una grave crisis y depresión en 1692. Cuatro años después sería nombrado inspector de la Casa de la Moneda. Newton, uno de los mayores genios de la humanidad  moriría el 20 de marzo de 1727 y fue enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster, donde sigue en la actualidad compartiendo sala con otro eminente científico ingles, Charles Darwin.

Lo que Newton nos dejo como herencia es la esencia del método científico actual, es decir, la elaboración de modelos matemáticos que se comparan con los fenómenos de la naturaleza, de dicha comparación surgen nuevos modelos matemáticos. En resumen, Newton fue el que convirtió las matemáticas en la herramienta fundamental de la ciencia física.

Ismael Pérez Fernández