
Ismael Pérez Fernández.
Un rincón para la ciencia y el pensamiento crítico
¡Vamos a morir todos! El New Age y el negocio del miedo


plió el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Una de las hazañas científico-técnicas más impresionantes que ha realizado la humanidad, si no la que más. No obstante, desde distintos medios de comunicación, como puede ser la televisión, Internet o la prensa, de unos años a esta parte se viene poniendo en duda la realidad de semejante proeza. No es poca la gente que cree que el viaje a la Luna en realidad nunca se produjo, y todo fue un montaje, una conspiración que organizaron los Estados Unidos para engañar a la gente y hacernos creer que habían ganado la carrera espacial. Por ejemplo, en el programa que realizó TVE para conmemorar dicho evento, pudimos ver como aproximadamente la mitad del público presente decía no creer que el hombre había llegado a la Luna.
n los propósitos reales de las misiones Apolo. Hay que ser realistas: se invirtieron unos 25.000 millones de dólares para ganar la Guerra Fría, para adelantar a los soviéticos en la carrera espacial. La Luna no era un fin, era un medio. Suelo decir que cuando Neil Armstrong puso el pie en suelo selenita se podría haber metido dentro del Eagle y volver a la Tierra, porque el efecto mediático iba a ser el mismo. En la película Apolo 13, muy recomendable, se presenta esta situación muy bien: dos misiones después del Apolo 11 la Luna ya no tenía interés para el pueblo.


El libro de Amedeo Balbi, The music of the Big Bang. The Cosmic Microwave Background and the New Comology, es un viaje por lo que se ha convertido en la piedra angular de la cosmología. El estudio del la radiación de fondo es esencial para poner a prueba nuestros modelos cosmológicos.
ntearse es ¿cómo puedo relacionar el ángulo que ocupa un planeta o la Luna en el cielo con su tamaño? Imaginemos que estamos en el centro de una circunferencia cuyo radio es la distancia que nos separa del objeto que estamos observando, la Luna, Marte o el que sea, a esa distancia la representamos con la letra “r”. El cuerpo celeste que observamos ocupará un cierto ángulo de nuestra visual, llamaremos a ese ángulo alfa. Si alfa es pequeño entonces la longitud del arco (porción roja en el dibujo) que cubre sería igual, o prácticamente igual al diámetro del objeto que estamos observando. En el caso de la Luna llena el ángulo que ocupa es poco más de medio grado, podemos tomar como valor 0,51 grados. Ahora con una simple regla de tres podemos obtener la longitud del arco (que llamaremos D, por ejemplo), si a la circunferencia entera, es decir, 360º le corresponde una longitud de 2pir, al ángulo alfa le corresponde D, esto es:
Bueno, veamos que tal funciona nuestra pequeña ecuación. Buscamos la distancia Tierra-Luna, en la Wikipedia por ejemplo, y vemos que la distancia media es de 384400 km, ya tenemos el valor de “r”, para alfa, como dije antes, tomamos un valor de 0,51º, sólo queda hacer el calculo para obtener el valor de la longitud del arco del ángulo alfa, que debería ser una buena aproximación al diámetro de la Luna. El valor que obtenemos es D=3421,6 km, según la Wikipedia el diámetro de la Luna es de 3.474,8 km. No está nada mal, sólo tenemos un error de aproximadamente el 1,5%.
Origen cometario: Los cometas son cuerpos celestes que proceden de los confines del Sistema Solar. Están formados en su mayoría por hielo, gases congelados y diversas partículas de polvo. A medida que el cometa, a lo largo de su órbita, se va acercando al Sol, los gases congelados se subliman, es decir, pasan directamente del estado sólido al estado gaseoso. Por lo tanto, el cometa deja tras de sí nubes de gas y polvo. Como los cometas tienen un movimiento periódico alrededor del Sol, se sabe cada cuánto tiempo la Tierra atraviesa dichas nubes, por lo que las famosas lluvias de estrellas son predecibles y periódicas.
Principales lluvias de estrellas
Lluvia de estrellas | Fechas | Cometa asociado |
| Acuáridas | 1- 8 junio | Halley |
| Táuridas | 24 junio- 6 julio | Encke |
| Perseidas | 25 julio – 17 agosto | Swift-Tuttle |
| Dracónidas | 9 -10 octubre | Giacobini-Zinner |
| Oriónidas | 18-26 octubre | Halley |
| Andromédidas | 2 -22 noviembre | Biela |
| Leónidas | 14-21 noviembre | Tempel-Tuttle |
| Úsidas | 17-24diciembre | Tuttle |
Cuando la Tierra en su periplo alrededor del Sol, atraviesa una de estas nubes, las partículas de polvo que las conforman se ven atraídas inexorablemente por la gravedad de esta y entran en la atmósfera con una velocidad de varios kilómetros por segundo, sufriendo un fuerte rozamiento con la atmósfera que las calienta y las hace brilla. Es entonces cuando desde nuestra posición vemos las famosas estrellas fugaces. Son el espectacular fin de los pequeños restos de cometas y asteroides.Aunque por norma general el tamaño de las partículas de polvo que se convierten en estrellas fugaces suele ser muy pequeño, en ocasiones algunos alcanzan el tamaño de un metro. Entonces presenciamos una estrella fugaz sin igual en brillo, que normalmente deja tras de sí una tenue estela y en contadas ocasiones puede venir acompañada de un estallido, y si hay suerte, de alguna explosión. A este tipo de estrellas fugaces se la denomina bólidos.





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