lunes, julio 30, 2012

La mentira de las estrellas gigantes

El Universo está plagado de galaxias y éstas lo están, entre otras cosas, de estrellas. Las estrellas no son todas exactamente iguales, las hay grandes, pequeñas, algunas son más calientes que otras y no todas tienen el mismo tiempo de vida. Entender como funcionan las estrellas es fundamental para comprender la vida de las galaxias.

Un grupo internacional de investigadores dirigidos por Dr. Hugues Sana de la Universidad de Amsterdam, ha estudiado las estrellas de tipo O, que son estrellas ciertamente grandes, si las comparamos con nuestro Sol. Por ejemplo, las estrellas de tipo O pueden llegar a tener sesenta veces la masa de nuestro Sol, son más de un millón de veces más luminosas que nuestra querida estrella, y alcanzan temperaturas de 30.000 grados en su superficie. Dimensiones que desafían la imaginación más atrevida.

El equipo de Sana ha estudiado un total de 71 estrellas de este tipo, distribuidas en seis cúmulos. Los resultados de este trabajo han aparecido en Science, bajo el título Binary Interaction Dominates the Evolution of Massive Stars. Los resultados del estudio nos van ayudar a entender mejor las galaxias y la edad de éstas. El principal hallazgo es que más del 75% de las estrellas observadas se encuentran formando parte de un sistema binario, es decir, esas estrellas no están solas, sino que tienen una compañera, de tal modo que una gira alrededor de la otra.

Estos sistemas binarios pueden acabar fusionándose con el paso del tiempo, esto es, las dos estrellas pueden ir acercándose cada vez más hasta que chocan y se fusionan formando un único objeto. Uno de los procesos más violentos que se conoce en el Universo. No obstante, esto no tiene que ser siempre así. Existe, al menos, otra posibilidad. Las dos estrellas pueden seguir girando una alrededor de la otra. Durante esta danza cósmica la estrella menos masiva va arrancando material de la estrella más masiva, por lo tanto, una de las estrellas va añadiendo nuevo material mientras que la otra lo va perdiendo.

Credit: ESO/L. Calçada/S.E. de Mink
El tiempo de vida de las estrellas depende de lo que tarden en quemar su combustible. En el corazón de las estrellas se está fusionando hidrógeno constantemente, el resultado de esta fusión de hidrógeno es helio, cuando el hidrógeno escasea se empieza a fusionar el helio, esto da lugar a otros elementos y así sucesivamente, hasta que llega un momento que la estrella es incapaz de fusionar los elementos que tiene en su núcleo, momento en el cual llega al final de sus días. En un sistema binario como de los que estamos hablando aquí, una de las estrellas, como hemos comentado, gana masa, esta masa que consiste principalmente en hidrógeno, por lo tanto, esa estrella está ganando una cantidad extra de combustible, dicho de otro modo, está consiguiendo alargar su tiempo de vida. En el proceso la estrella se calienta más y su luz se vuelve azulada. Por otro lado, la estrella que está perdiendo material no consigue alcanzar sus fases finales y normalmente al perder tanto material, su núcleo, tremendamente caliente, queda expuesto. Por un lado tenemos una estrella que parece alargar su tiempo de vida, o dicho de otro de modo, parece más joven de lo que es en realidad. Por el otro, la otra estrella, se queda con su núcleo de tonalidad azul expuesto, dando así la impresión de que es una estrella más joven de lo que es realidad.

Así pues, este tipo de sistemas nos puede llevar a conclusiones equivocadas cobre la edad de las galaxias. Una forma de deducir la edad de las galaxias es observando sus estrellas. Las estrellas jóvenes presentan un color azul, pero como hemos visto los sistemas binarios donde están involucradas estrellas de tipo O son ciertamente abundantes y tienen la peculiaridad de que sus estrellas constituyentes parecen ser estrellas jóvenes cuando en realidad no lo son. Podemos estar pensando que algunas galaxias son más jóvenes de lo que lo son en realidad.

domingo, julio 29, 2012

La reflexión del domingo




"Somos monos erguidos, no ángeles caídos y ahora tenemos las pruebas que lo demuestran"
~J.Anderson Thomson~

sábado, julio 28, 2012

Unfinished Life de Audiomachine

Hoy traígo otro tema de Audiomachine, su título Unfinished Life, una autentica gozada, que lo disfrutéis:

viernes, julio 27, 2012

Why we believe in god(s)

Por qué creemos en dios, esa es la cuestión que aborda J.Anderson Thomson en este pequeño libro. El tema es ciertamente interesante, más allá de si se cree en algún dios o no, existe el hecho de que mucha gente, a decir verdad, la inmensa mayoría de la población mundial, que cree en algún tipo de divinidad o divinidades, y esto es independiente de su cultura. ¿Cómo es esto así? ¿Por qué somos tan propensos a creer en entidades de las que no tenemos ninguna prueba o incluso pruebas en contra? En resumen ¿por qué somos religiosos? La respuestas a estas preguntas se encuentran en como funciona nuestro cerebro y su pasado evolutivo.

Anderson argumenta que la religión es un subproducto fruto de determinadas características nuestras. Estas características en su momento presentaban una ventaja adaptativa, razón por las cuales fueron seleccionas (vía la selección natural). Además de presentar las ventajas adaptativas pertinentes, estas características permitieron que nos convirtiéramos en seres capaces de tener religión. Veamos si puedo aclarar esto con la misma analogía que usa Anderson. Que a los humanos nos gusta el azúcar es algo obvio. Imaginad que retrocedemos a nuestros orígenes, el ingerir azúcar es algo primordial, pero claro está, por aquel entonces no hay pastelerías, dar con fuentes de azúcar no es algo tan fácil. Estar ansioso de azúcar y poder ingerirlo de golpe tenía una ventaja adaptativa, podías comer mucho azúcar cuando lo encontrabas permitiéndote acceder así a una cantidad de energía que posiblemente en los próximos días no ibas a tener a mano, así que cuanto más pudieras comer, mejor. Hoy en día esa adaptación es la que nos hace tener esa debilidad por los dulces, lo cual tiene, o puede tener, consecuencias para nuestra salud. Una adaptación que nos permitió sobrevivir, hoy en día puede acarrearnos algunos problemas. Para Anderson con la religión pasa algo parecido.

En este breve libro, Anderson nos explica los procesos psicológicos que además de dotarnos de adaptaciones para nuestra supervivencia, traen el subproducto de hacernos creer en los dioses.

El libro es breve, claro, conciso y con notas donde se pueden encontrar las pruebas en las que se basa. Me ha parecido una delicia de libro. En un breve espacio, Anderson nos explica algo tremendamente importante para conocernos y entendernos a nosotros mismo.


miércoles, julio 25, 2012

The end of time. The Maya mystery of 2012

El astrónomo Anthony Aveni aborda la creencia de que este año se va a producir el fin del mundo. Tan magno acontecimiento sucederá el próximo 21 de diciembre. Dicha creencia se fundamenta en que la antigua civilización maya predijo  el mencionado fin del mundo. La pregunta es ¿predijeron eso los mayas? ¿es posible que las amenazas que se mencionan como fines del mundo vayan a ocurrir este próximo mes de diciembre?

Para abordar estas y otras cuestiones Aveni se adentra en el mundo de los maya y en los conocimientos astronómicos que estos poseían. Con facilidad y rigurosidad Aveni demuestra que los mayas no sabían todo lo que se dice que sabían. Es más, en realidad, los mayas no predijeron el fin del mundo, simplemente para ellos llega el final de un ciclo, eso es todo.

Aveni nos explica cómo se confecciona el calendario de cuenta larga de los mayas, y cómo da lugar a la señalada fecha del 21 de Diciembre. También examina los fenomenos que según muchos provocarán el fin del mundo el próximo invierno. Tras su análisis queda claro que todos esos temores están completamente infundados.

El libro es breve, ameno, y muy interesante. No es de extrañar que según se acerque la fecha el alubión de insensatez vaya aumentando sin parar, nada mejor que tener el libro de Aveni a mano para poder contrarrestar tanta creencia infundada.