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miércoles, febrero 24, 2010

Albert Einstein y la nueva concepción del espacio-tiempo (II)

Bajo estas circunstancias es cuando la genial mente de Einstein propone su teoría de la relatividad especial, la cual tiene los siguientes postulados y corolarios:

Postulados:
1º) Las leyes de la electrodinámica y de la óptica son validas en todos los sistemas de referencia para los que son ciertas las leyes de la mecánica.
2º) La luz se propaga en el vació con una velocidad c independiente del posible movimiento de la fuente emisora.

Corolarios:
1º) La luz viaja a la misma velocidad c en todos los SRI.
2º) La velocidad de la luz es un límite superior a la velocidad de cualquier objeto.

A partir de estos corolarios y con un sencillo ejemplo, podemos deducir que el tiempo y el espacio son relativos, es decir, el tiempo entre dos sucesos en un SRI que se mueve a una cierta velocidad constante respecto de otro SRI’ no es el mismo, y lo mismo le sucede a las distancias.

Supongamos que tenemos dos relojes formados por dos espejos perfectos y paralelos entre los cuales está rebotando indefinidamente un rayo de luz, la altura que separa dichos espejos es “h”. Supongamos que ponemos un reloj en un SRI’ y el otro en un SRI que se mueve con una velocidad constante v respecto al sistema SRI’. El tiempo que emplea la luz para hacer su recorrido entero en el reloj del sistema SRI’ será:


Ahora calcularemos cual es la velocidad de la luz medida desde SRI’ en el SRI, el cual se mueve con una velocidad constante “v” respecto de SRI’. Desde SRI’ veríamos hacer el siguiente recorrido en el reloj situado en SRI:


La cantidad que se habrá desplazado este reloj según su propio sistema de referencia sería igual a:

l=vt

La mitad de la distancia que vemos recorrer a la luz en SRI desde SRI’ es la hipotenusa de un triangulo rectángulo cuyos catetos son la altura del reloj (h), y la mitad de la distancia recorrida (l), h la podemos poner en función de t’ a partir de nuestra primera ecuación, y l sabemos que es vt, por lo que podemos poner la velocidad de la luz c en función de t, t’ y v:

Y como se puede observar el tiempo no transcurre igual en ambos sistemas de referencia. Con razonamientos parecidos podemos inferir como varían las longitudes de un sistema a otro. Es decir, a partir de los corolarios antes expuestos llegamos a la conclusión de que el tiempo y el espacio no son entidades absolutas, sino relativas. Los resultados de la relatividad especial se formalizaron a través de las transformaciones de Lorenz-Einstein, las cuales permiten que las leyes del electromagnetismo de Maxwell y las leyes de la mecánica se escriban igual en todos los sistemas de referencia. La relatividad especial permitía establecer una equivalencia entre todos los sistemas de referencia. Al año siguiente de la publicación de la teoría especial de la relatividad Einstein dejo la oficina de patentes para pasar a convertirse en profesor de la Universidad de Zurich. Pero en 1914 acabaría estableciéndose en el Kaiser Willhelm Institute de Berlín, allí acabaría por culminar la segunda parte de su teoría de la relatividad, la Relatividad General. La relatividad especial tiene un carácter restringido, ya que en todo momento hemos estado hablando de sistemas de referencia inerciales, esto es, sistemas que en ningún momento están sometidos a una aceleración. ¿Es esto posible? Es decir ¿pueden existir los SRI en el Universo? Hasta ahora sabemos que la fuerza de la gravedad depende de la distancia, a mayor distancia, más débil será la fuerza de la gravedad, pero en un Universo con galaxias, estrellas etc. no importa donde nos situemos, en el Universo siempre estaremos sometidos a una fuerza gravitatoria y por lo tanto estaremos sometidos a una aceleración, es decir, los sistemas de referencia inerciales no existen en el Universo. Para dar un carácter general a su teoría, Einstein debía tener en cuenta la gravedad.

Ismael Pérez Fernández.

martes, febrero 16, 2010

Albert Einstein y la nueva concepción del espacio-tiempo (I)

Albert Einstein es sin duda el icono científico por antonomasia del siglo XX. Nació en 1879 en la ciudad alemana de Ulm pero se traslado junto con su familia a Munich donde asistiría a la escuela, lugar donde quedo demostrado que Einstein no era muy buen estudiante. Einstein dejo la escuela sin completar sus cursos. En 1985 se presento al examen de acceso del Instituto Federal de Tecnología Suizo en Zurich, examen que no supero, por lo que tuvo que pasar un año en una escuela suiza, hasta que en 1896 consiguió superar dicho examen. Aún habiendo superado los exámenes del Instituto Federal, Einstein no consiguió obtener un puesto en el mismo, al final, acabó ocupando un cargo en la Oficina de Patentes de Berna. Este trabajo le dejaba el tiempo libre necesario para dedicarse a su pasión, la física teórica. Fue como empleado de dicha oficina cuando tuvo lo que se podría señalar como su año magnifico, 1905, en este año publicó trabajos realmente importantes para la física, por una parte la explicación del efecto fotoeléctrico mediante la cuantización de la luz, y por otro lado la explicación de como pequeñas partículas de polvo eran zarandeadas por los átomos que componen el fluido en el que están inmersas, ya sea el aire o en un líquido, lo que hoy en día conocemos como movimiento browniano. También en 1905 fue cuando vio la luz la primera parte de su teoría de la relatividad, la relatividad especial. La relatividad especial se erige a partir de unas contradicciones encerradas en la mecánica de Newton:

a) Por un lado, el concepto, expresado por el principio de relatividad de Galileo, según el cual no se puede distinguir mediante experimentos mecánicos un sistema de referencia en reposo, de cualquier otro que tenga un movimiento rectilíneo y uniforme.

b) Por otro lado, el concepto tradicional del espacio, un hipotético espacio al que, contradiciendo el mencionado principio de relatividad de Galileo, se le atribuyó el privilegio de estar en reposo.

Si a esto añadimos las consecuencias de la síntesis del electromagnetismo conseguido por Maxwell y del experimento de Michelson y Morley, todo apuntaba en la dirección de que algo fallaba en la mecánica de Newton. Del principio de relatividad de Galileo se deducía que las leyes de la mecánica de Newton debían escribirse igual en cualquier sistema de referencia inercial(SRI), esto es, en reposo o sometido a un movimiento rectilíneo uniforme. Pero esto implicaba que un objeto moviéndose con una velocidad “v” respecto a un SRI, el cual a su vez se mueve con una velocidad constante respecto a otro SRI’, entonces la velocidad del objeto respecto del SRI’ sería “v” más la velocidad a la que se mueve el SRI respecto del SRI’ (por simplicidad se esta obviando el carácter vectorial de la velocidad). Aquí es donde entraba el electromagnetismo de Maxwell, según el cual la velocidad de la luz es:

Es decir, la velocidad de propagación de la luz sólo depende de las propiedades que tenga el medio en el que se esté propagando, no del sistema de referencia desde el que se esté midiendo dicha velocidad. Algo estaba mal, o bien fallaba el electromagnetismo de Maxwell o bien algo andaba mal en la mecánica newtoniana. En este punto es donde entra el experimento que realizaron Michelson y Morley. Los cuales haciendo uso de un interferómetro pretendían medir como variaba la velocidad de la luz al moverse a través del eter, sustancia que hipotéticamente inundaba el espacio en reposo de Newton y que se introdujo para explicar la propagación de las ondas electromagnéticas. Pero el experimento mostró que la velocidad de la luz era constate e independiente del movimiento de la Tierra a través del hipotético eter, no sólo eso, sino que todos los experimentos para intentar detectar la velocidad del movimiento de la Tierra respecto del espacio absoluto en reposo fracasaron. En años posteriores a la aparición de la relatividad especial, se realizaron observaciones de la luz emitida por un sistema de estrellas binarias realizadas por el astrónomo Willem de Sitter en 1913, y posteriormente se realizaron repeticiones del experimento de Michelson y Morley usando una fuente de luz extraterrestre, como el realizado por Tomascheck en 1924 y Miller en 1925. Todas estas observaciones y experimentos ponen de relieve que el electromagnetismo de Maxwell es correcto y la velocidad de la luz es independiente de la velocidad del sistema de referencia desde el que se está tratando de medir dicha velocidad.
Bajo estas circunstancias es cuando la genial mente de Einstein propone su teoría de la relatividad especial.

Ismael Pérez Fernández.

jueves, marzo 12, 2009

¿Es todo relativo?

Probablemente en más de una ocasión hayan oído la expresión: “ya lo dijo Einstein, todo es relativo” o alguna similar a ésta. Y es más probable escucharlo si estás discutiendo sobre algún supuesto fenómeno paranormal. Cuando los argumentos escasean para defender la realidad de tal o cual fenómeno paranormal, se suele recurrir al “ya lo dijo Einstien...” o también a otra frase muy de moda, a saber: “todas las opiniones son respetables”. Pero centrémonos en la primera de ellas ¿dijo Einstein realmente eso? Bueno, quien sabe, tal vez lo dijo. Pero me temo que cuando se recurre al “ya lo dijo Einstein...” se refieren a que la teoría de la relatividad que desarrollo Einstein afirma que todo es relativo, ¿es esto cierto? ¿Establece la relatividad que todo es relativo? Sólo hay una forma de saberlo, y es adentrándonos aunque sea un poco en la relatividad especial, cuando lo hacemos, nos encontramos que dicha afirmación (ya saben, la de: “ya lo dijo...”) no es más que otra creencia infundada, veámoslo detenidamente.

La relatividad especial se basa en dos postulados:

1º Postulado: Las leyes de la física deben tener la misma expresión en todos los sistemas de referencia inerciales.

2º Postulado: La velocidad de la luz es la misma en todos los sistemas de referencia inerciales.

Como se puede observar la relatividad se basa en dos principios que establecen que tanto la velocidad de la luz, como la expresión de las leyes de la física, no dependen del sistema de referencia, es decir, son absolutas, no relativas. Pero no nos detengamos aquí, veamos algunas consecuencias de la relatividad.

A partir de los dos postulados enunciados anteriormente y de las transformaciones de Galileo podemos obtener las transformadas de Lorenz:

Las cuales ligan las coordenadas x y t de un sistema de referencia inercial con las coordenadas x' y t' de otro que se mueve con una cierta velocidad "u" respecto al primero.


Supongamos que tenemos dos sistemas de referencia k y k’, donde el sistema de referencia k’ se mueve hacia la derecha en la dirección del eje x con una velocidad uniforme u, tal y cómo se muestra en la figura. Ahora imaginamos que en los puntos “a” y “b” ocurren dos sucesos, por ejemplo que se encienden unas bombillas. La distancia que separa ambas bombillas medida desde el sistema de referencia k’ será xb’-xa’ y el intervalo de tiempo que transcurre entre los encendidos de las mismas será tb’-ta’. De forma análoga la distancia y el intervalo de tiempo medidos desde el sistema de referencia k serán xb-xa y tb-ta respectivamente. Si introducimos estos valores en las transformaciones de Lorenz obtenemos el siguiente sistema de ecuaciones:



Ahora por simplicidad y para que las ecuaciones sean fácilmente legibles realizamos los siguientes cambios:Con lo que el sistema de ecuaciones nos quedará como sigue, mucho menos farragoso y fácil de operar con él:


Si despejamos la velocidad u de la ecuación (a2), obtenemos:

Sustituyendo en la ecuación (a1) la velocidad por la expresión que acabamos de obtener llegamos a la siguiente expresión:

Ahora realizamos las mismas operaciones con el juego de ecuaciones (b1) y (b2), es decir, despejamos la velocidad de la ecuación (b2) y sustituimos en (b1) la velocidad por la expresión obtenida, operando un poco llegamos a la siguiente expresión:

Como podemos observar los términos de la derecha en ambas expresiones son iguales, por lo que entonces:
Es decir, existe una cierta cantidad, que es la misma para ambos sistemas de referencia, esta cantidad recibe el nombre de intervalo espacio-temporal, y es la misma para todos los sistemas de referencia, es decir, mientras que las distancias y los tiempos dependen de los sistemas de referencia, esto es, son relativos, los intervalos espacio-temporales son absolutos, no dependen del sistema de referencia. De forma general podemos escribir:


La relatividad parte de dos postulados más bien de carácter absoluto. Por lo que eso de “que todo es relativo” ya resulta insostenible, pero no sólo eso, sino que como acabamos de ver la relatividad también nos dice que hay una cantidad llama intervalo espacio-tiempo que es absoluta. Para la relatividad general todo esto se hace más complicado pera las conclusiones son igualmente validas.

¿Es todo relativo? La respuesta es sencilla, no. La relatividad de Einstein no afirma eso, es sólo otra creencia infundada.

Ismael Pérez Fernández.

Bibliografía para saber más:

-FERNÁNDEZ-RAÑADA, Antonio. Física Básica 2. Madrid: Alianza Editorial, 1997

-F.ALONSO SÁNCHEZ, Manuel y F. SOLER SELVA, Vicente, Construyendo la relatividad. Madrid: Equipo Sirius, 2002