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lunes, noviembre 25, 2013

Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo

Antes de nada, conviene decir que el libro hay que leerlo con mucho cuidado, entiéndase, leerlo con una buena dosis de escepticismo. El autor arremete contra los medios de información de masas y como estos, por sus intereses y por su propio mecanismo, acaban por informar solo de parte de los hechos, o como se usa un determinado lenguaje para narrar determinadas noticias y no otras, o incluso a veces la invención de alguna que otra noticia, todo ello acaba consiguiendo formar una opinión sesgada en el lector.

Vaya por delante que coincido con la tesis general del autor. Hay determinados factores que influyen en la publicación de las noticias, desde la misma publicidad que hay en el medio de comunicación, a los intereses e ideología del mismo, factores que inducen a la desinformación más que a la información.

viernes, febrero 11, 2011

Más interconectados y con más información que nunca

Como todos los viernes ya tenemos un nuevo número de Science bien fresquito. En esta ocasión trae un especial sobre el almacenamiento, transmisión etc, de datos. Evidentemente no he tenido tiempo para leerlo pero en el resumen del artículo The World's Technological Capacity to Store, Communicate, and Compute Information, (La capacidad mundial para almacenar, comunicar y realizar cálculos con la información) vienen unos números de vértigo.

Los datos son una estimación del pasado año 2007, así que probablemente en la actualidad los valore sean algo mayores, para los incrementos anuales el estudio ha abarcado desde 1986 a 2007, en fin ahí van los datos:

-En 2007 la humanidad podía almacenar 2,9 × 1020 bytes comprimidos, es decir, unos 290 millones de terabytes (si no he metido la pata en el calculo), si lo queréis en bits hay que multiplicar por 8 esa cantidad.

-En el mismo año teníamos la capacidad de comunicar 2 × 1021 bytes (2000 millones de terabytes), lo que no indica es en cuanto tiempo, supongo que es al año.

-2007 ya teníamos la capacidad de realizar (sentaos que esto lo mismo hasta marea) 6.4 × 1018 instrucciones por segundo, sólo con los PCs que tenemos en casa. Esta capacidad de computación ha aumentado en un 58% anualmente, con este dato y suponiendo que se haya mantenido ya podéis calcular por donde andamos en la actualidad.

-La capacidad de comunicación bidireccional ha crecido un 28% al año

-La capacidad de almacenamiento de información ha crecido a un ritmo del 23% al año

-La difusión de información de forma unidireccional ha aumentado tan solo un 6% al año.

-En cuanto al formato de las telecomunicaciones en 2007 el 99,9% se hacían en formato digital y el almacenamiento de la misma en el mismo año se hace en formato digital en un 94%.


Boquiabierto se queda uno, generamos una ingente cantidad de información la almacenamos y la transmitimos ¿cuánta de esa información valdrá realmente la pena?

Ismael Pérez Fernández

jueves, septiembre 30, 2010

La imposibilidad de la telepatía

La telepatía se supone que es la transmisión del pensamiento a distancia sin la intervención de medio físico alguno, de ahí, que entre dentro de las creencias en lo paranormal o sobrenatural.

Lo cierto es que constantemente estamos transmitiendo nuestro pensamiento a alguna distancia, la forma más común es mediante el uso del habla, no es una técnica que tenga mucho alcance, pero sirve para transmitir nuestro pensamiento a las personas cercanas. Gracias a la tecnología hemos conseguido alargar esa distancia de alcance del habla. Pensemos, por ejemplo, en la telefonía, gracias a ella podemos transmitir lo que hablamos, es decir, podemos transmitir lo que pensamos a personas que se encuentran en la otra esquina del mundo, y todo ello en prácticamente un instante. Otra forma de transmitir nuestro pensamiento es mediante la escritura, este sistema siempre ha tenido un largo alcance, no sólo en el espacio sino también en el tiempo, por ejemplo, gracias a los jeroglíficos egipcios conocemos cuales eran las creencias religiosas de esa cultura. No obstante, la escritura es un sistema de transmisión muy lento, enviar una carta lleva su tiempo, pero una vez más, gracias al desarrollo tecnológico hemos conseguido enviar nuestras cartas en formato electrónico (e-mail) a cualquier parte del mundo en poco más de lo que dura un parpadeo.

Todos estos medios de transmisión ponen de manifiesto algo esencial y básico; para transmitir información o almacenarla se necesita un soporte físico, sin dicho soporte la transmisión o almacenamiento de la información es imposible. Un ejemplo es la transmisión de información por radio. Todos habéis oído hablar de las modulaciones de AM y FM, en este tipo de transmisión, la información se codifica mediante variaciones en la amplitud de la onda electromagnética (AM) o mediante variaciones en la frecuencia de dicha onda (FM). Podemos pensar también en la información que está corriendo por los circuitos del ordenado, la cual está codificada en las corrientes eléctricas, si hay electrones se interpreta como un "1" si no hay como "0", aunque esto es un simple convenio, puede hacerse la revés si se quiere. Otro ejemplo, en los discos duros de los ordenadores la información se almacena en dichos discos creando series de hendiduras que representan cadenas de unos y ceros. Y si volvemos sobre nuestra capacidad de hablar la información se transmite mediante ondas de presión. Siempre que queremos transmitir o almacenar información necesitamos un soporte físico con una cierta estructura, de tal manera que podamos introducir modificaciones en esa estructura que representen los símbolos que queramos transmitir, dichos símbolos pueden ser cadenas de unos y ceros o las palabras que transmitimos mediante ondas de presión cuando hablamos.

¿A dónde nos lleva todo esto? Hagamos un pequeño experimento mental para averiguarlo. Imaginaros que tenemos delante un frigorífico, lo abrimos y en la cubitera, en uno de los cubitos de hielo, tallamos con un punzón una letra, por ejemplo la "H", si cerramos el frigorífico y lo abrimos pasado un tiempo seguiremos viendo la H tallada en el cubito de hielo, pero ¿qué pasa si sacamos la cubitera y esperamos a que los cubitos de hielo se deshagan? Entonces nos resultará imposible observar la letra "H", ahora bien dentro de la cubitera seguiremos teniendo lo mismo, un montón de moléculas de agua (H2O), la diferencia estriba en que al congelar el agua las moléculas de la misma se alinean de determinada forma creando la estructura del hielo, estructura que podemos modificar, en este caso con un punzón para almacenar información en el mismo. Al dejar que se deshaga el hielo la estructura desaparece y nos quedamos con una sopa de moléculas en la que es imposible modificar su estructura de alguna manera para almacenar la información. Dicho de otra forma, la telepatía como fenómeno paranormal o sobrenatural es imposible ya que sin un soporte físico (ondas, corrientes eléctricas...) no se puede transmitir información alguna.

Una última reflexión sobre esto de la telepatía, comúnmente se suele aducir que es una capacidad que hemos perdido según hemos ido progresando en comodidades, tecnología, calidad de vida etc. La pregunta es ¿cómo es eso posible? Supongamos por el bien del argumento que la telepatía ciertamente existió, entonces, como el resto de nuestras capacidades tuvo que estar sometida a un proceso de evolución por selección natural, es decir, debió de desaparecer porque era una desventaja para la supervivencia, lo cual parece realmente imposible, por ejemplo, para cazar, la telepatía sería mucho más ventajosa que cualquier otro medio de comunicación, es ridículo pensar que la telepatía pudiera haber desaparecido para ser sustituido por algo tan tosco, en comparación con ella, como lo es nuestra capacidad de hablar.

Como cabe de esperar no ha habido ninguna investigación científica seria capaz de demostrar la existencia de la telepatía, lo cual es completamente lógico después de lo expuesto. La telepatía está condenada a vagar en el mundo de las creencias pseudocientificas y lo paranormal, como toda creencia falsa e irracional.

Ismael Pérez Fernández.