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miércoles, febrero 10, 2010

Los cuatro jinetes

Richard Dawkins, Sam Harris, Daniel Dennett y Christopher Hitchens,cuatro intelectuales cuyos últimos libros han versado sobre la religión y el ateísmo, todos ellos con distintos enfoques han criticado la religión y la fe en Dios. Ahora los tenemos aquí juntos alrededor de una mesa hablando de estos temas, merece la pena escucharlos se esté o no de acuerdo con todo lo que dicen:




Ismael Pérez Fernández.

martes, enero 12, 2010

El veneno de una ilusión (V). ¿Hay moral sin Dios?

Llegamos a la última parte de esta breve serie de artículos, ¿se necesita a Dios para ser personas morales? Se suele decir que la religión es necesaria para tener moral. Se puede encontrar distintas posturas, las cuales argumentan que se necesita de la fe en Dios para ser morales. Podemos clasificar dichas posturas dentro de tres clases:

a) Aquella que defienden que sin Dios: ¿por qué ser buenos con los demás? Es decir, si no hay Dios ¿para que ser morales? Esta postura es cuando menos preocupante, ya que aquellos que la sostienen, realmente están diciendo que sólo tienen un comportamiento moral (vamos, que no roban, matan, violan etc.) por temor al castigo divino. Esta gente no encuentra necesidad de tener un comportamiento moral hacia los demás por el mero hecho de estar tratando con seres humanos, sino porque temen el castigo que les espera de no hacerlo, siempre, claro está, según su fe. Esta postura es peligrosa ya que tiene todo el potencial para crear prejuicios sociales y discriminación. Si realmente se piensa eso, entonces todos aquellos que no creen en Dios ya sean ateos o agnósticos, e incluso creyentes en otros dioses, pueden ser vistos como personas inmorales. Es un claro ejemplo de la fe religiosa actuando como fuerza divisoria.

Los incluidos en el punto anterior, se distribuyen dentro de las dos siguientes clasificaciones. Pero no necesariamente todos los que se incluyan en ellas toman como fuente de moral la religión por temor al castigo sino que lo hacen porque ven a Dios como única fuente valida de moral, ¿cómo saber lo que es bueno o malo?¿cuál es la voluntad de Dios en estos temas? Aquí es donde entran los libros “sagrados”, y se nos presentan dos posibilidades:

b) La primera de ellas es la que toma de forma literal los libros “sagrados”, esto es, creen que dichos libros son la palabra de Dios. Esto les lleva por un lado a una concepción desastrosa del Universo, como es el caso de los creacionistas. Y en cuanto a la moral, se toma como bueno todo lo que se diga en los mismos. Si en su libro Dios dice que hay que matar infieles, ellos no tendrán ningún problema moral en hacerlo. Esta es la fuente en la que bebe la convicción de los terroristas suicidas del Islam.

c) Por otra parte, están los que defienden que los libros “sagrados” deben ser interpretados. Pienso que esta postura nace del continuo desgaste que el avance de la ciencia ha sometido a dichos libros. Según el conocimiento científico actual todas las afirmaciones que aparecen en dichos libros sobre el mundo son falsas. Así pues, quedan dos alternativas para el creyente: abandonar su fe en que dichos libros son la palabra de Dios, o poner más fe y creer que Dios se expresa de forma alegórica, y, por lo tanto, hay que interpretar los textos de dichos libros para saber qué es lo que Dios quería realmente decir. Algunas partes de los textos se toman de forma literal pero otras no. Por ejemplo, que Jesús era el hijo de Dios, no hay que interpretarlo de ninguna manera sino tomarlo de forma literal. Pero claro, surgen ciertas preguntas ¿cómo saben que parte hay que interpretar y cual no? Puesto que todo esto se acepta como actos de fe, ¿bajo que principio objetivo se puede decidir que parte hay que interpretar y cual no? Independientemente de la respuesta a esta pregunta lo cierto es que deben utilizar algunos principios éticos, (para nuestro propósito da lo mismo cuáles sean éstos) para decidir qué se debe aceptar de forma literal como parte de nuestra ética y qué debe ser primero interpretado. Lo cual nos lleva a una curiosa conclusión: su ética no proviene de los libros sagrados sino que es con la que evalúan lo expuesto en ellos. Creen que utilizan dichos libros como guía ética pero realmente no lo hacen se limitan a adaptarlos.

El tomar a Dios, o los libros que se supone son su palabra, como fundamento de la moral conlleva un impedimento para llevar a buen puerto los debates morales que nos veamos obligados a realizar. Por ejemplo, en el campo de la bioética, se suele debatir, sobre si es ético o no clonar embriones humanos. Desde la perspectiva de algunos creyentes esto no es permisible ¿por que? Porque un embrión ya es un ser humano ¿Por que? Porque Dios les ha insuflado alma. ¿Hay pruebas de que exista el alma? No ¿hay pruebas de que Dios insufle el alma? No ¿hay pruebas de la existencia de Dios? No, etc. Al partir de su fe, bloquean cualquier debate posible ya que, al ser fe, se supone que debe ser incuestionable y los argumentos no surtirán ningún efecto, impidiendo llegar así a un acuerdo.

La sociedad cambia a ritmos vertiginosos, no es legítimo que por las creencias de algunos debamos estar abocados a que los debates morales que surjan se queden sin resolver, o se deba aceptar la postura de otros por que se basa en la fe, o permanezcamos atrapados en debates sin fin por culpa de aquellos que se niegan a razonar sobre cualquier argumento que vaya en contra de su fe.

Por ultimo, siempre se puede plantear la cuestión que Sócrates esgrime en el Eutifrón(1): ¿las cosas las quiere Dios porque son buenas? ¿O son buenas porque lo quiere Dios? Sólo caben dos posibles alternativas, o bien las cosas las quiere Dios porque son buenas y en consecuencia la moral es algo ajeno y previo a él y, por lo tanto, él no es la fuente de la misma. O las cosas son buenas porque lo quiere Dios, entonces la moral es relativa a lo que quiera Dios, si éste decide que decapitar mujeres es bueno, entonces, debería ser éticamente aceptable. O se es un fundamentalista y se acepta la segunda opción o pocas opciones quedan salvo abandonar a Dios como principio para erigir nuestra ética.

(1) Sádaba , Javier. La Ética. Contada con sencillez. Madrid: Maeva Ediciones, 2004. p 124-125.

martes, enero 05, 2010

El veneno de una ilusión (IV). Los peligros de la religión


Ya hemos señalado que la religión actúa como una potente fuerza divisoria, tan potente, que ha sido, y es, el origen de conflictos bélicos a lo largo del mundo entero. Solemos pensar que eso son cosas del pasado, pero como bien nos recuerda Sam Harris en The End Of Faith(1) el panorama actual nos revela algo muy distinto, el propio Harris se encarga de enumerar algunos de los conflictos que son más o menos actuales:


Palestina (Judíos v. Musulmanes), los Balcanes (Serbios Ortodoxos v. Croatas Católicos; Serbios Ortodoxos v. Musulmanes Bosnios y Albanos), Irlanda del Norte (Protestantes v. Católicos), Cachemira (Musulmanes v. Hindus), Sudan (Musulmanes v. Cristianos y Animistas), Nigeria (Musulmanes v. Cristianos), Etiopía y Eritrea (Musulmanes v. Cristianos), Sri Lanka (Budistas v. Hindus), Indonesia (Musulmanes v. Cristianos) y en el Caucaso (Rusos Ortodoxos v. Chechenios Musulmanes; Musulmanes de Azerbaiján v. Armenios Católicos y Ortodoxos)

No es que la religión sea el origen de todos los conflictos, pero si de varios. Cuando la religión no es el motor principal, actúa como un potente combustible que lo único que consigue es agravar los enfrentamientos.

Por ejemplo, en Sudán, las facciones enfrentadas resulta que son islamistas contra cristianos. Este conflicto es estrictamente religioso ya que comenzó cuando los islamistas intentaron imponer la sharia o ley islámica. Otro claro ejemplo es lo que sucede en Nigeria: el país esta dividido en dos. Por un lado los musulmanes del norte y por otro los cristianos del sur, el motivo esta vez vuelve a ser el intento de los musulmanes por establecer la ley islámica. Cuando se instauró dicha ley en los estados de Kano, Sokoyo y Kaduna, se produjeron una serie de enfrentamientos con los cristianos que habitaban en estas regiones, se causaron más de 10.000 muertes. Sólo en 2001 se produjeron 1000 muertos(2). Y todo por intentar establecer un estado religioso.

El famoso conflicto de los Balcanes ha tenido un motor religioso que rara vez se comenta. En en la obra Ateísmo y religiosidad(5) Gonzalo Puente Ojea, recoge testimonios que aparecen en la obra de Deschner que ponen de manifiesto la dimensión religiosa del conflicto. Sólo se refieren a la primera parte del conflicto pero son suficientemente ilustrativos, veamos algunos de ellos:

<<H. Neubacher, enviado especial del Ministerio de AA EE alemán, da testimonio de que la receta del líder ustasha(= rebelde):”recuerda las guerras de religión de sangrienta memoria:un tercio deberá convertirse al catolicismo; otro tercio, abandonar el país.¡El tercio restante tiene que morir!”. El último punto del programa se llevó a la práctica... Según los informes llegados a mis manos, evalúo en unos 750000 el número de los que fueron fusilados indefensos“>>

Por si queda alguna duda:

<<Pero es muy fácil “reconocer la mano de Dios en esta obra”, rubricaba el primado católico de Croacia, arzobispo Stepinac, mientras desde la Santa Sede, el papa Pío XII gritaba “¡Vivan los croatas!”>>

<<El obispo Axamovic, de Djakoro, prometía a los serbios que “cuando os hayáis convertido a la fe católica, se os dejará en paz en vuestras casa”>>


Por desgracia no hay que irse al tiempo de las cruzadas para observar la violencia que puede generar la religión.

Hay conflictos que, aunque su raíz no sea religiosa, la identificación de los que conforman los bandos con un credo en particular lo único que hace es añadir más leña al fuego. Como por ejemplo, ha sido el caso del conflicto de Irlanda del Norte.

El conflicto por antonomasia, el que un día si y otro también ha estado apareciendo en los telediarios de todo el mundo es el de Palestina. Aquí la religión rezuma por todas partes. Y mientras la fe esté presente, resulta difícil, por no decir imposible, que se pueda encontrar una solución. La fe religiosa impide, o al menos dificulta sobremanera la negociación política. En el documental “The root of all evil?” cuando Richard Dawkins dialoga con Haj Amin Al-Husseini éste afirma: “en lo que corresponde a la Mezquita Al Aqsa, no hay negociación posible” “Porque ningún musulmán tiene derecho a negociar sobre la Mezquita Al Aqsa” Y es obvio que no puede haber negociación porque ese es un lugar sagrado según su fe. Por culpa de una fe religiosa se imposibilita un proceso de negociación.

A veces he escuchado que el problema no es la religión, sino que esta es usada como excusa por los que persiguen hacerse con el poder, o aumentar su dominio territorial, o lo que se tercie. Bueno, de ser cierto, y no es descabellado pensar que así sea en numerosas ocasiones, queda de manifiesto que la estrategia les sale a pedir de boca. Realmente, lo que se está asumiendo es que la fe hace que las personas resulten fácilmente manipulables. Basta recurrir a la fe en su Dios para que sigan a un sanguinario. Definitivamente, con esta tesis no se consigue proteger la fe sino más bien todo lo contrario. A uno le podría surgir la siguiente pregunta:

¿Me estas diciendo que debemos quedarnos de brazos cruzados, y dejar que por usarse la religión como excusa, no debemos señalar el peligro que conlleva esa fe religiosa por el mero hecho de ser eso, fe religiosa?



(1) Harris, Sam. The End Of Faith. Religion, Terror, and the Future of Reason. London: Free Press, 2006, p. 26.
(2) http://www.elmundo.es/documentos/2003/04/guerras_olvidadas/nigeria.html Por Raquel Quílez.
(3) Puente Ojea, Gonzalo. Ateísmo y religiosidad. Reflexiones sobre un debate. Madrid: Siglo Veintiuno de España Editores, 2001. p367-370.

miércoles, diciembre 30, 2009

El veneno de una ilusión (III). Los niños y la religión

Multitud de veces habremos oído decir que los padres tienen el derecho de elegir la religión que deben profesar sus hijos. Pero como bien ha señalado Richard Dawkins ¿no estaremos cometiendo un abuso sobre el niño? Los niños son demasiado pequeños como para poder entender y analizar de forma crítica lo que se les está diciendo. ¿Qué pensaríamos si los padres adscribieran a sus hijos a sus mismas ideas políticas antes de que fueran lo suficientemente mayores como para pensar en esos temas por si mismos? ¿El mero hecho de ser padre o madre otorga derecho para inculcar creencias en los hijos? Si nos paramos a pensar un poco en esto, la respuesta no es tan obvia, ¿tendrían derecho los padres a inculcarle la creencia a un hijo varón que la violación no está mal y que es un derecho que tiene todo varón? No parece tan claro que los padres tengan el derecho a inculcar las creencias que quieran a sus hijos. Sus hijos no van a vivir solos y aislados sino que van a tener que vivir en una sociedad cada vez más compleja, y por lo tanto formaran parte de una intrincada red de relaciones con otro seres humanos. Entonces, ¿tienen derecho a inculcarles creencias religiosas? Podemos dividir la respuesta en varias partes diferenciadas:

a) ¿Son perniciosas para el conjunto de la sociedad las creencias religiosas?

No todas las creencias que forman parte de la fe religiosa son perniciosas para la sociedad. Hay algunas que son inocuas, como por ejemplo, la virginidad de Maria. Que alguien crea eso no causa ningún problema a la convivencia.

Las creencias que forman parte de lo que hemos llamado fe extremista no parece que dejen lugar a la dudas. Son perniciosas para el conjunto de la sociedad. Creencias como la de que puedes ganar el cielo matando infieles, hace que una parte de la sociedad quiera matar a otra parte. O por ejemplo, si alguien cree que la segunda venida se va a producir en los próximos diez años, ¿qué le puede importar el calentamiento global o cualquier otra preocupación a largo plazo? Este tipo de creencias influye en la elección de los dirigentes políticos. Otro ejemplo lo podemos encontrar dentro del Islam extremista, en él se coarta la libertad de vestir como uno quiera, sobre todo si eres mujer.

En cuanto a la llamada fe moderada también acarrea creencias perjudiciales para la sociedad. Normalmente, se tiene a la Iglesia Católica como paradigma de la fe moderada, pero aun así sostienen algunas creencias que pueden dañar la convivencia de una sociedad cuando no directamente la calidad de vida de algunas personas, o la vida de estas directamente. Por poner sólo unos ejemplos, en España, recientemente, hemos visto cómo la Iglesia Católica se oponía a la unión en matrimonio de personas homosexuales, intentando así mantener a los mismos con menos derechos que el resto, cuando lo que se ha legislado es la posibilidad de que una pareja de homosexuales pueda contraer matrimonio civil. Es curioso, pero normalmente se argumentaba que no era natural, pero los gatos, delfines, avestruces, pingüinos, primates, corderos, venados, flamencos, ballenas, y murciélagos tienen comportamientos homosexuales(1), según ellos estos animales ¿no son naturales? O, por otra parte, argumentaban que ese tipo de uniones era un ataque a la familia (más bien a su concepto de familia) ¿es que la familia en la que hay homosexuales deja de serlo? ¿Piensan que el mero hecho de que los homosexuales dispongan del derecho a casarse va hacer que los heterosexuales nos volvamos homosexuales? En el fondo su oposición viene determinada por la base de su moral que en este caso es la Biblia, o al menos una interpretación de la misma. Volveremos a esto más adelante.

Por otro lado, la Iglesia Católica se opone a la investigación con células madre o a la clonación terapéutica cerrando así la puerta a futuras curas para enfermedades a día de hoy intratables. De seguir por lo tanto sus proposiciones, se condenaría al sufrimiento a miles de personas. Un último ejemplo es la oposición al uso del preservativo, sometiendo así a las personas a la amenaza mortal del SIDA. Los creyentes que apoyan a la Iglesia en estos asuntos no estrellarán aviones contra edificios y no revientan trenes a bombazos, pero se oponen a la igualdad de derechos entre las personas, se oponen al avance del conocimiento y, si por ellos fuera, llevarían al sufrimiento a miles de enfermos al oponerse a investigaciones que podrían conducir a futuras curas. Cuando se observa esto la línea que separa la fe moderada de la extremista resulta un tanto borrosa.

b) La carencia de contenido epistémico de la fe religiosa.

Epistémico es un adjetivo que indica “referente a la episteme” y de las posibles acepciones de esta palabra, aquí me refiero a la segunda de ellas, a saber, “conocimiento exacto”. ¿Nos ofrece la fe religiosa alguna clase de conocimiento referente a cómo es el Universo? La respuesta es sencilla: no. Ésta es la principal causa por la que no se debería impartir clases de religión en los colegios. Se debe enseñar conocimiento, no creencias. Cuando digo que no se debería impartir clases de religión me estoy refiriendo a que no se debe adoctrinar en un credo religioso concreto, no tengo nada en contra de que se imparta, por ejemplo, historia de las religiones o incluso en que se enseñe lo que dicen dichas religiones, siempre y cuando no se pretenda adoctrinar y se enseñe del mismo modo que se puede enseñar las relaciones de los dioses de la mitología griega, que en su día fue una religión. La fe, como ya he mencionado antes, es asumir que algo es cierto sin que haya nada que así lo demuestre. La fe no nos aporta nada sobre cómo es el Universo, más bien al contrario; los textos religiosos como la Biblia, el Corán y la Torah fallan clamorosamente en sus afirmaciones acerca de cómo es y cómo funciona el Universo. Con el conocimiento adquirido hasta el día de hoy podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que lo que se afirma en dichos libros respecto del surgimiento del Universo, la vida, etc. es simplemente falso.

La enseñanza de la fe religiosa tiene implicaciones negativas en la educación de los niños. La primera se puede resumir en una anécdota personal que aconteció hace algunos años. Un primo mío, que por aquel entonces estaba en el colegio, tenía entre las distintas asignaturas la de religión. Un día hablando con él sobre la posibilidad de vida en otros lugares del Universo me hizo la siguiente pregunta: ¿quién tiene razón, el profesor de naturales que nos dice que el hombre viene del mono, o el de religión, que dice que venimos de Adán y Eva? Sí, como han leído, y no, esto no es una anécdota del siglo XIX, pero si del XX. La enseñanza de la religión contamina el aprendizaje de otras áreas del conocimiento, debido principalmente a que contradice lo que hoy sabemos del mundo. No se suele contar como si fuera una metáfora, no se indica que no debe tomarse como un hecho, llevando así a los niños al grado de confusión que mostró mi primo en aquella pregunta, repercutiendo así de forma negativa en su formación.

Además, cómo podría reaccionar alguien que mas adelante descubre que todo lo que le han contado respecto a su religión no tiene más fundamento que la fe de los que le adoctrinaron. ¿Cómo nos sentiríamos si de pronto descubriéramos que, por ejemplo, lo que nos enseñaron de historia sólo tiene como base la fe del profesor que tuvimos? ¿Qué pensaríamos de las instituciones si descubriéramos que no hay ni una sola prueba de que Colón descubrió América, salvo la fe de los que así querían creerlo? ¿Acaso a eso se le podría llamar educación? ¿Qué pensaría uno? ¿Que le educaron o que le adoctrinaron?

La enseñanza de la fe puede acarrear, además, otro efecto colateral aun más dañino para el estudiante, y es que la fe demanda de nosotros el creer lo que se nos dice. Te invita a no cuestionar, a no dudar, en definitiva: a no pensar. Ese habito puede tener consecuencias dañinas para la formación del pensamiento crítico del estudiante. Estoy dando por sentado que esa ausencia de pensamiento que requiere la fe puede extenderse al resto de actividad mental del niño incapacitándole para ser una persona crítica. No estoy afirmando que siempre suceda así, pero es un riesgo que se corre innecesariamente, un riesgo que aumenta debido a que en todo momento se nos ha dicho por activa y por pasiva que tener fe es una virtud.

La anulación de las capacidades críticas que demanda la fe te convierte en un títere frente a las afirmaciones de los demás. Te conviertes en una veleta incapaz de analizar y pensar por ti mismo.

c) La religión como fuerza divisoria.

La religión tiene una fuerza divisoria difícil de imaginar. Es la mejor etiqueta de identificación que se tiene hoy en día para separar el nosotros del ellos. Ese etiquetado empieza en la infancia de forma abusiva, ya que un niño no es capaz de comprender ni analizar por si mismo el contenido de la fe en la que se le inicia. A partir de este momento crece el sentido de pertenecía al grupo “el nosotros” (católicos, islamistas, protestantes, evangelistas, judíos...) . Y así comienza desde la infancia la identificación de los otros, los raros, los que tienen una fe errónea. Así, desde pequeños se inculca una creencia incuestionable, y todos los que no la compartan están equivocados. Más aun: si se siguen los textos “sagrados” al pie de la letra, aquellos infieles que osen no creer, o creer en otra divinidad, deben ser castigados, incluso con la muerte. Como veremos más adelante, esto es fuente de conflictos o ha ayudado a amplificar los mismos.

Una vez que la fe es implantada en alguien, resulta muy difícil que esa persona se deshaga de ella. Es frecuente encontrar personas que aseveran “yo creo en Dios, pero no en la Iglesia”. Lo que suele suceder es que los dictados de su Iglesia se hacen incompatibles con su propio estilo de vida, y decide así que la Iglesia está equivocada, rechazando la autoridad de los sacerdotes, para erigirse él mismo en autoridad en lo que se refiere a lo divino; su fe se transforma de una fe en lo que aseguran los sacerdotes a una fe de lo que él cree que debe ser. Incapaz de analizar críticamente su propia fe, la persona queda obligada a cambiar la supuesta infalibilidad de los sacerdotes para conocer a Dios por la suya propia. Se convierte en su propio sacerdote.


(1) J.Rubia Francisco. El sexo del cerebro. La diferencia fundamental entre hombres y mujeres. Madrid: Temas de Hoy. 2007, p. 155.

miércoles, diciembre 23, 2009

El veneno de una ilusión (II). Sobre la fe

Estamos acostumbrados a oír que hay dos tipos de fe distintas, la extremista y la moderada, podríamos catalogarlas. Pero la diferencia no estriba en la fe en si misma, sino en las acciones de las personas que profesan dicha fe. La fe no puede ser extremista o moderada, la fe no es más que asumir que algo es cierto sin la mas mínima prueba que lo apoye. A veces escuchamos expresiones del tipo “en algo hay que creer” o “todos creemos en algo”, pero aquí se está incurriendo en un error, el psiquiatra Fernando García de Haro, lo explica magistralmente en su libro El secuestro de la mente(1):


"...La misma palabra creencia se presta a esta errónea interpretación, ya que por un lado significa una apuesta por el futuro, una esperanza o un deseo: creo que mañana lloverá, o creo que sobreviviré a mi enfermedad: y por otro lado se refiere a una interpretación cognitiva sobre algo: Galileo tenía elementos objetivos suficientes para pensar que la Tierra se mueve, y los religiosos de su tiempo creían -mezclaban los afectos con las cogniciones- que la Tierra no se movía."

Así pues, cuando hablo de fe o creencia me estoy refiriendo a esa segunda acepción a la que hace referencia Haro, es decir, el asumir como cierto algo de lo que no hay pruebas o incluso en contra de las pruebas.

Si las acciones basadas en la fe tienen influencias negativas, como por ejemplo derribar edificios con aviones, o reventar trenes a bombazos, u oponerse al avance del conocimiento científico, entonces ¿qué hacer? ¿Debemos hacer caso a los lideres religiosos, políticos, etc.? Los cuales nos aseguran que esa es una fe mala, degradada, falsa, que traiciona a la verdadera fe, la buena. Pero ¿cómo pueden saberlo? Repitamos: “la fe es asumir como cierto algo de lo que no hay ni la más mínima prueba, o incluso en contra de las pruebas”. Se podrá discernir si las consecuencias de dicha fe son buenas o no, pero ¿cómo saber si la fe en si misma es buena o no?

No hay nada que objetivamente nos permita decir qué fe es cierta, no importa que las acciones de las personas que la profesan sean perjudiciales o no, eso no nos dice nada acerca de si sus creencias son ciertas. La única forma de plantar clara es precisamente poniendo al descubierto la falsedad de su fe. El concepto de Dios carece de cualquier referente existencial intersubjetivamente observable, y esto es un problema grave, y debido a ello se podrá afirmar, y de hecho se afirma, lo que se quiera de él. Desde que es benevolente y nos ama, hasta que a las personas de otras fes y a los no creyentes hay que pasarlos a cuchillo, o incluso ambas cosas al mismo tiempo. El extremismo esta servido.

Desde la posición de una fe moderada y usando esta como base de la argumentación, no se puede argumentar coherentemente en contra de una fe extremista ¿en que se podrían basar? Como pasa con la fe de los extremistas, carecen de cualquier base objetiva. ¿Por qué hacer caso a unos y no a otros? ¿Qué criterio de decisión objetiva se podría usar? La fe moderada es inservible para contradecir la fe de los extremistas. La única posibilidad de mostrar lo equivocado de la fe extremista es mostrar lo erróneo de dicha fe. Y esto consiste en última instancia en cuestionar la mismísima existencia de Dios, es decir, intentar establecer si es probable o no que exista semejante ser, y en este punto es donde mucha gente de fe moderada se posiciona en contra. No se quiere que se aborde el tema de Dios de forma crítica, porque eso es atacar su fe. Por lo tanto, por defender su fe protegen también la fe de los extremistas. Así pues, desde la llamada fe moderada se carece de medio objetivo para indicar el error de la fe extremista, además se muestra en contra de la crítica de la fe religiosa, por lo que actúa como escudo protector de la fe extremista. Por ultimo, coloca a la gente en esa pendiente resbaladiza de la fe, ya que si se es capaz de aceptar una fe como cierta, sólo se necesita que se den determinadas circunstancias para que esa fe se convierta en esa otra que llaman extremista.

Además de la fe moderada existe otro tipo de fe, que se opone a la crítica de la religión. El filósofo Daniel Dennett, es su interesante libro “Breaking the spell. Religión as a Natural Phenomenon” habla de belife in belife(2), es decir, fe en la fe o creer en la creencia, como quieran. Lo que viene a decir Dennett es que hay gente que aun no creyendo en Dios, creen que creer en él es bueno. Que no es la fuente de ningún problema, y que la fe religiosa no debe ser criticada, que hay que exponer a los niños a ella, incluso pueden lamentarse por carecer de ella. Pero es curioso que se actúe así con la fe religiosa. Supongamos que tienen razón, y la fe es inocua, supongamos que tener fe en un ser de cuya existencia no hay ninguna prueba no crea ningún tipo de problema. ¿Deberíamos ser críticos con dicha fe o simplemente dejarlo estar? La respuesta la podemos hallar dentro de las costumbres de nuestra propia sociedad. ¿Existe en nuestra sociedad alguna creencia que sea inocua o incluso que genere felicidad y buen comportamiento, pero aun así nos opongamos a que alguien en su sano juicio mantenga la fe de dicha creencia? Pues la respuesta es sí; Los reyes magos. La creencia en los reyes magos hace felices a los niños, incluso puede mejorar su comportamiento aunque sólo sea cuando se acercan las fechas de su supuesta venida. Y hasta donde yo sé, no ha habido ningún conflicto por creer en sus majestades. ¿Por qué entonces llegada determinada edad hacemos que los niños dejen de creer? Realmente, no podemos estar seguros al 100% de la inexistencia de sus majestades. Además siempre se puede añadir objeciones ad hoc para evitar la negación de su existencia. Pero todo lo que sabemos nos lleva a la conclusión de que es altamente improbable que existan, y es esto lo que nos hace afirmar la no existencia de dichos seres. Esta sencilla razón es la que nos conduce a abandonar dicha creencia y a estar pendientes de que los niños no lo sigan creyendo. ¿Por qué deberíamos actuar de forma distinta con la fe religiosa cuando ni siquiera podemos estar seguros de que sea inocua?


(1) García de Haro. Fernándo. El secuestro de la mente. ¿Es real todo lo que creemos? Madrid: Espasa. 2006. p21-22.
(2) Dennett C. Daniel. Breaking the Spell. Religion as a natural Phenomenon. London [etc]: Pengiun Group. 2006. p200-246.

lunes, diciembre 21, 2009

El veneno de una ilusión I


¿Estamos ante un resurgir de lo religioso? Parece que Dios resucita y sale de la tumba en la que lo había enterrado Nietzsche. Aunque tal vez lo que sucede es que realmente nunca llegó a estar ni muerto ni enterrado. Ahora más que nunca hemos podido ver lo peligroso y dañino que puede llegar a ser la fe religiosa, basta recordar el 11-S, el 11-M o el 7-J, por no mencionar los estados teocráticos de oriente medio. O que decir de la aparente radicalización de la Iglesia Católica, que al menos, aquí en España,  han hecho público su deseo de que lo que para ellos es pecado, se convierta en delito. Esa es tal vez la cara más cruda de la religión. En el pasado las religiones tuvieron una función vertebradora en las sociedades, pero hoy en día ese puesto lo ocupan las constituciones de los estados. Hoy en día la fe religiosa es una fuerte fuerza divisoria, una fuente de conflictos, es un obstáculo en los debates racionales sobre asuntos éticos, es un freno al avance del conocimiento, y pone en peligro el desarrollo de las capacidades críticas de los niños que son adoctrinados en ella. La fe siempre ha parecido tener una especie de beneplácito, una indulgencia como si la fe, por ser fe, solo pudiera tener consecuencias buenas y agradables para los individuos y las sociedades. ¿Pero no deberíamos sopesar todo, los pros y los contras? Dado que no faltan libros, webs, o programas de televisión que ensalzan las bondades de la fe religiosa, desde aquí vamos a ofrecer en los próximos días el contra punto, vamos a realizar unas reflexiones críticas sobre la fe. Tal vez ha llegado la hora de acabar con esa indulgencia hacia la fe, y sustituirla por una crítica a la misma.


(*) El titulo que he elegido para el post es una mezcla de los títulos de dos recientes obras que tratan sobre estos temas: “The God Delusión” de Richard Dawkins y “God Is Not Great: How Religion Poisons Everything” de Christopher Hitchens.

jueves, noviembre 12, 2009

A vueltas con la crucecita

A estas alturas ya todos hemos oído hablar de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, en la que se dice:

"la exposición obligatoria de un símbolo de una confesión concreta en el ejercicio de la función pública, en particular, en las salas de clase, restringe el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, así como el derecho de los niños a creer o no creer"


Como era de esperar, a más de uno no le ha gustado la sentencia. En el diario Público se recogen las declaraciones del arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, el cual ha afirmado:

"por defender los derechos de unos pocos se niega el derecho de los padres que desean que permanezcan los crucifijos en las escuelas"

El señor arzobispo se equivoca, no es por defender el derecho de unos pocos sino los derechos de todos. Pongámoslo de otra manera, y si en lugar de la cruz, se estuviera hablando del pentáculo, o se estuviera hablando de poner encima de la pizarra una frase como ésta: "Dios no existe", imagino que el señor arzobispo estaría entonces a favor de la sentencia de Estrasburgo. Si leemos la sentencia se habla de símbolo en general, no de uno en particular.

Comparto el punto de vista de Richard Dawkins, no existen niños católicos, o musulmanes, o judíos, o ateos. Existen niños de padres católicos, o judíos, o ateos, etc. Un niño no tiene el conocimiento necesario ni la capacidad de realizar una reflexión crítica sobre el asunto, por lo tanto el forzarle a adoptar una postura es un abuso psicológico que se realiza sobre él.

Supongo que todos coincidimos en que ciertamente un niño no tiene la capacidad de analizar críticamente lo que se le dice, si hubiera alguien que no está de acuerdo, me permito recordarle que, por ejemplo, los niños son capaces de creerse que un abuelete más bien gordito, y vestido con traje que hace publicidad de cocacola, es capaz de volar en un trineo tirado por renos, meterse por las chimeneas de las casas para dejar regalos a los que allí viven, y para rizar el rizo lo hace en todas las casas del mundo y en una sola noche. Aprovecharse de esta credulidad para implantar en el niño una ideología es realmente vergonzoso.

El aula es de todos y la mejor forma de no discriminar a nadie es no poniendo ningún símbolo religioso. Además, a nadie se le ha prohibido que lleve una cruz colgada al cuello.

Ismael Pérez Fernández.



jueves, octubre 29, 2009

Halloween, ¿anticristiano?

Supongo que ya habrán oído o leído en alguna parte, que la conferencia episcopal advierte que la fiesta de Halloween es anticristiana, y digo yo, no será por lo de disfrazarse ¿no?
















Ismael Pérez Fernández.

miércoles, octubre 28, 2009

Los islamistas contra Beyoncé

Leo en El País que la cantante Beyoncé tiene problemas para realizar sus conciertos en Egipto. Los radicales islamistas no quieren que se celebre dicho concierto porque va contra la sharía.

A la luz de noticias como ésta queda de manifiesto que en el mundo musulmán, necesitan y con urgencia su propia ilustración, como ya la tuvimos nosotros en Europa. Aunque hay que reconocer que no es algo fácil, por ejemplo, incluso en países laicos como Turquía se ha censurado la web del científico Richard Dawkins, no por científico, sino por ateo. Si se cierran a la influencia del exterior la única opción es un movimiento ilustrado desde el interior, pero el problema no es ya que la crítica al Islam esté mal vista en los países musulmanes, es que en más de uno de ellos el autor de la crítica puede verse en serios aprietos, como tristemente nos recuerda el caso de Salman Rushdie. Pensadores como Ibn Warraq y Ayaan Hirsi Ali se han visto obligados a abandonar sus países, han escrito libros criticando el Islam pero dudo que dichos textos lleguen a donde tienen que llegar.

Los críticos al Islam tampoco es algo original de nuestros días, no es por tanto un ataque de occidente (signifique esto lo que signifique), por ejemplo, Al-Ma'arri fue un filosofo y poeta que vivió a medio camino de los siglos X y XI. Al-Ma'arri fue muy crítico con la religión y en particular con el Islam, llegando a decir que la religión es una fábula inventada.

Cuando sólo se enseña a creer ciegamente en algo, cuando no sé permite ningún tipo de reflexión crítica, lo que estamos haciendo es cultivar fanáticos y esto es aplicable a cualquier ideología y religión. Si queremos hacer del mundo un sitio mejor, lo que necesitamos son ciudadanos críticos no fanáticos enfervorecidos.

Ismael Pérez Fernández.

jueves, septiembre 10, 2009

¿Religión en la escuela? No, gracias.

El Vaticano ha puesto las cartas sobre la mesa y de forma muy clara y sincera, lo cual es de agradecer. A nadie le coge por sorpresa que el Vaticano quiera que dentro de la escuela se den clases de religión, la cuestión es ¿qué quieren meter en dicha clase? El Vaticano deja clara su postura en un documento que se está difundiendo ante el inicio del nuevo curso escolar. En el periódico El País se hacen eco de ello. El documento en cuestión está firmado por el cardenal Zenon Grocholewski y Jean-Louis Brugue's, que son el presidente y secretario respectivamente de la Congregación para la Enseñanza Católica. Y su postura es bien clara, según se recoge en el citado periódico según ellos la clase de religión no puede ser sustituida con el estudio del hecho religioso de naturaleza multiconfesional, la ética o la cultura religiosa, es decir, que lo qué quieren, es que se enseñe su credo particular, vamos, que se adoctrine a los chavales en la religión Católica. Y digo yo ¿por qué tiene que encargarse de ese adoctrinamiento el estado? El que quiera recibir instrucción en un credo religioso concreto, ¿por qué no va al templo que le corresponda? ¿Es que en España no hay iglesias, mezquitas etc.?

En el citado documento, los firmantes dicen que: "Los derechos de los padres, dice la carta citando el Concilio Vaticano II, se violan si se obliga a los hijos a asistir a lecciones que no corresponden a la religión de los padres o si se impone una única forma de educación en la que se excluye completamente la formación religiosa"

¿Quién ha hablado de una única forma de educación? Repito ¿es que los padres no pueden llevar a sus hijos al templo correspondiente para que estos sean adoctrinados? ¿Y que pasa con los derechos de los padres no creyentes? Siguiendo su propia argumentación, si no se puede excluir la formación religiosa, se estará violando el derecho de esos padres ¿no? Pero lo más importante es ¿para cuando un derecho a elegir de los alumnos? Por qué no enseñarles simplemente historia, incluida la de las religiones (ojo sin adoctrinamiento), filosofía no sólo el pensamiento de los filósofos creyentes y ateos, sino también a filosofar, vamos a pensar críticamente, enseñarles ciencia, etc. y dejar que después con todo ese conocimiento sean ellos los que decidan si son creyentes o no, y en que creen.

Esto nos lleva a una cuestión un tanto peliaguda, ¿es legitimo que un padre adoctrine en una ideología a su hijo? Dejo la pregunta abierta para poder discutirlo tranquilamente entre todos.


Ismael Pérez Fernández.

lunes, septiembre 07, 2009

Entrevista a Sam Harris

Cacharreando por el Tubo, he encontrado esta entrevista a Sam Harris realizada por Bill Maher:



Ismael Pérez Fernández.