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martes, noviembre 05, 2013

Los alimentos ecológicos a debate

Os traigo un debate que aconteció el pasado mes de marzo, en él, participo, entre otros, JM Mulet autor de "Los productos naturales ¡Vaya timo!" y compañero en ARP-Sociedad para el Avance del pensamiento Crítico.

Al principio del debate, el presentador intenta fijar el debate en saber si los alimentos ecológicos son más saludables y de mejor sabor que los convencionales, pero los contertulios se van por las ramas, a excepción de Mulet que es el único que aborda dicha cuestión. Que los alimentos ecológicos sean más o menos saludables, o más o menos ricos nutricionalmente, es una cuestión científica, no es política, ni económica.

miércoles, septiembre 05, 2012

Argumentos ecotontos

Ayer me enteraba a través de la BBC de la publicación de un estudio sobre si los alimentos ecológicos, u orgánicos, o como diablos quieran llamarse, son más saludables que los alimentos convencionales. En realidad no es un estudio sino un metaestudio, es decir, lo que se hace es estudiar los resultados de un buen número de estudios para saber que conclusión general puede sacarse. El meta estudio lleva por título Are Organic Foods Safer or Healthier Than Conventional Alternatives?: A Systematic Review y ha sido publicado en Annals of Internal Medicine. Hoy por la mañana descubro que en el periódico El País también hay un artículo sobre el metaestudio.

El metaestudio ha analizado 240 estudios y la conclusión a la que han llegado es que con la evidencia aportada por todos estos estudios no hay razones para pensar que los alimentos ecológicos sean más saludables que los convencionales, al mismo tiempo, tampoco hay diferencias significativas en su valor nutricional, dicho de otro modo, el resultado del metaestudio es un golpe en toda la línea de flotación de uno de los caballos de batalla de los ecologistas.

No es en el estudio en sí en lo que quiero centrarme, sino en los argumentos esgrimidos por Daniel López corresponsable de agroecología de Ecologistas en acción, que aparecen en el artículo de El País citado más arriba.

En El País Daniel afirma que:

"Seguro que si busco, encuentro cientos de artículos en revistas de igual peso que dicen lo contrario"

Esto no tiene desperdicio, ¿cómo que si busco? Al argumentar así se está reconociendo que no se ha buscado, es decir, puede que existan o no esos artículos, pero al no haberlos buscado y no citar ni uno sólo de ellos, lo que se nos está pidiendo, no es que pensemos y analicemos las pruebas por nosotros mismos, sino que hagamos un acto de fe. Además, el hecho de que existieran esos otros estudios no permite sacar conclusiones, habría que realizar otro metaestudio incluyéndolos para ver cual es el resultado.

Más adelante se recoge la siguiente declaración de Daniel:

"Hay muchos estudios que afirman que los productos ecológicos son más nutritivos. Los otros acumulan más agua, por lo que la concentración por unidad de peso y volumen de nutrientes es mayor"

Esto es un salto mortal con doble tirabuzón hacia una piscina que está completamente vacía. Primero ha afirmado, sin darse cuenta de ello, que no sabe si hay estudios que avalen su postura, pues como él mismo reconoce no los ha buscado, y ahora ya sin tapujo alguno afirma categóricamente que “hay muchos estudios…” claro está que no cita ningún metaestudio de características similares al de la noticia para que podamos comparar, lo cual es lógico, porque no se ha molestado en buscarlos.

Pero la guinda del pastel, lo realmente delirante, es la siguiente afirmación:

"La ciencia no vale para todo"

Obviamente Daniel, obviamente. Por ejemplo, si uno quiere jugar al parchís la ciencia le va a ser de poca o ninguna ayuda, así que esa afirmación, tal cual, no es más que una obviedad. Ahora bien, lo que se está dando a entender es que la ciencia no se puede aplicar para el análisis de alimentos, lo cual es completamente erróneo. No es que la ciencia se pueda aplicar, es que no se puede aplicar otra cosa, siempre y cuando lo que se quiera es obtener información revelante al respecto. Si, por ejemplo, se quiere medir los niveles de pesticidas que quedan en algunos alimentos habrá que hacer un estudio científico, por qué a fin de cuentas, eso no es más que una cuestión de química. ¿Cómo se pretende saber si no? ¿Mediante meditación transcendental? La ciencia está precisamente para estas cosas.

Pero lo gracioso de esta afirmación es la contradicción en la que cae el corresponsable de agroecología. Si la ciencia no vale para esto ¿a qué viene decir que hay estudios que le dan la razón? Si la ciencia no vale, no valdrá independientemente del resultado de los estudios. Así pues, o se está contradiciendo, o los estudios a los que hace referencia, esos que no ha buscado y que por lo tanto no conoce, no son estudios científicos, y si no lo son, no tienen ninguna relevancia al respecto.

Mientras que escribo esto J.M.Mulet ha publicado su propia respuesta en su blog. Os recomiendo que la leáis. Ahí vais a encontrar los estudios que Daniel de Ecologistas en acción no se ha molestado en buscar, y como era de esperar la situación no mejora, salvo que uno se deje llevar por sesgos cognitivos como el de confirmación.

miércoles, noviembre 02, 2011

Los árboles no se adaptan tan rápido al cambio climático

Un reciente estudio de la Universidad de Duke pone sobre la mesa datos que muestran la incapacidad de los árboles, (al menos de las algunas de las especies existentes en EEUU) de adaptarse como se esperaba al aumento de las temperaturas.

El estudio ha sido publicado en Global Change Biology, llevando por título Failure to migrate: lack of tree range expansion in response to climate change. Según los modelos de los que se disponen se esperaba que ante el aumento de las temperaturas los árboles migraran hacia latitudes superiores, pero esto no es lo que han encontrado. El mecanismo de esta migración debida al cambio climático es como sigue: ante el aumento de las temperaturas se espera que el límite sur de las poblaciones de árboles empezara a desvanecerse por dos razones. Una, debido a la muerte de los árboles adultos y dos, a la imposibilidad de las semillas de germinar en esas condiciones, al mismo tiempo, en las regiones más al norte se esperaba un aumento de la población de los árboles ya que ante un clima más benigno las semillas podrían germinar. 

Se han estudiado un total de 92 especies en más de 43000 bosques repartidos a lo largo de 31 estados. Lo que han encontrado es que cerca del 59% no se están expandiendo hacia el norte como se esperaba sino que más bien sus zonas geográficas se están comprimiendo en la dirección norte-sur. Solo cerca del 21% parece estar respondiendo según lo esperado, mientras que cerca del 16% están avanzando hacia el sur y un escaso 4% lo está haciendo en ambas direcciones. 

En opinión de James S. Clark uno de los investigadores que ha participado en este trabajo:

A pesar de que algunas especies de las analizadas parecen estar expandiendo sus regiones geográficas, de forma general los datos son más consistentes con la interpretación de que lo que se está experimentando es una contracción de las regiones. 

Dicho de otro modo el estudio parece mostrar que los árboles no se están adaptando tan rápidamente al aumento de las temperaturas como se esperaba, lo cual puede implicar serio riesgo para la población de árboles. 

Ismael Pérez Fernández.

lunes, octubre 24, 2011

¿Es ecológica la agricultura ecológica? El podcast

Ya está aquí el nuevo podcast de Pensando Críticamente, en esta ocasión entrevistamos a JM Mulet sobre agricultura ecológica:



Os podéis suscribir al podcast desde iTunes, o desde este feed, o lo podéis descargar desde aquí.

Ismael Pérez Fernández.

martes, octubre 18, 2011

El regreso de Escépticos en el Pub

La espera ha finalizado, este fin de semana regresa Escépticos en el Pub (Madrid). La cita tendrá lugar este sábado a las 19:30 y será en el Irish Corner, que se encuentra en la Calle Arturo Soria nº6.

La temporada empieza fuerte, nuestro primer invitado será José Miguel Mulet del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, autor del libro "Los productos naturales ¡vaya timo!" y lleva el blog losproductosnaturales.com. El título de la charla es ¿Es ecológica la agricultura ecológica?:

Cada vez parece que el consumidor medio está más interesado no solo en la calidad y seguridad de la cesta de la compra, sino en que la producción sea respetuosa con el medio ambiente. El sello de producción ecológica parece que garantiza este requisito. El consumidor que quiera, o pueda permitirse pagar un poco más no solo obtiene una alimentación de mayor calidad sino que además protege al medio ambiente... o no. En la charla analizaremos cual es el significado de los diversos sellos de producción ecológica, que es lo que engloban y si realmente garantizan una mayor calidad, seguridad o una producción respetuosa con el medio ambiente.


Como de costumbre si váis a venir por favor apuntaros en este formulario, simplemente es para hacernos una idea de la gente que viene. Espero veros a todos por allí.

Ni que decir tiene que junto con el regreso de Escépticos en el Pub también regresará Pensando Críticamente, el podcast de ARP-Sociedad para el Avance del pensamiento Crítico, así que permaneced atentos.

Ismael Pérez Fernández.

sábado, julio 16, 2011

Los productos naturales ¡vaya timo!

Ya acabé le libro de JM Mulet. Como los predecesores de la colección ¡vaya timo! cumple con el canon de ser breve, claro, conciso y divertido. De hecho, tiene un capítulo que te va a arrancar más de una sonrisa.

En cuanto al tema en general es una denuncia de todo aquello que se nos vende como ecológico y/o natural y que a fin de cuentas no lo es. El libro repasa desde la agricultura ecológica, las “medicinas naturales” hasta ideas tan peregrinas como el Feng shui, un intento de aplicar los principios de la acupuntura a la decoración, ahí es nada, está claro que a la hora de inventar tonterías los humanos nos llevamos la palma.

Os recomiendo el libro encarecidamente, os va a gustar y os va hacer pensar, que a fin de cuentas es de lo que se trata, para eso nació la colección ¡vaya timo!

Ismael Pérez Fernández.

viernes, julio 30, 2010

¿El principio del fin?

Como ya sabe todo el mundo las corridas de toros han sido prohibidas en Cataluña. No obstante queda todavía mucho recorrido, las corridas de toros,por desgracia, no es la única salvajada que cometemos contra otros animales. Os enlazo el artículo del filósofo Jesús Mosterín que ha aparecido en El País. El principio del fin, es su título, yo no soy tan optimista como Mosterín, y no tengo claro que este paso dado en Cataluña sea el principio del fin de las corridas de toros, ni del maltrato animal en general, aunque reconozco que un pequeño paso si que se ha dado en esa dirección. Vosotros que pensáis, ¿estamos ante el principio del fin o no?

El Principio del fin

Ismael Pérez Fernández.

miércoles, junio 16, 2010

Tiramos el dinero para oscurecer las estrellas

Fíjense en la siguiente imagen:

Caption by William L. Stefanov, NASA-JSC

¿Preciosa verdad? La imagen lo tiene todo, el reflejo de la luz de la Luna sobre el mar, la luz de ciudades como Lyon salpicando la oscuridad de la noche, pequeñas nubes sobre las ciudades... Pero la pregunta realmente interesante es ¿cómo es posible esta foto? Es posible porque tenemos la Estación Espacial Internacional orbitando la Tierra, pero además, y esto es lo más importante, la foto es posible por que una gran parte del alumbrado público de las ciudades sale proyectado hacia el espacio. Esto es un problema al que se conoce como contaminación lumínica. La contaminación lumínica es la causante de que por las noches no podamos ver apenas estrellas en el cielo, desde un sitio oscuro y si nuestros ojos no tiene defectos podemos distinguir a simple vista unas 6000 estrellas en una noche sin Luna, lo cual es una nimiedad comparado con los 100000 millones de estrellas que tiene la Vía Láctea, que es la galaxia a la que pertenecemos.

Podríamos argumentar en contra de la contaminación lumínica que nos priva de ver el firmamento y que hace que los astrónomos profesionales y aficionados tengamos serios problemas a la hora de realizar observaciones, pero puedo imaginar que alguien egoísta o pasota todo esto le de lo mismo y no vea razón alguna para preocuparse por dicha contaminación. También podríamos preguntar a biólogos si tanta luz por las noches no trastorna a la fauna nocturna, pero una vez más no es difícil imaginar a alguien que los problemas de dicha fauna debidos a la contaminación lumínica le dan completamente igual y sigue sin ver porque debería preocuparse por el asunto.

Bien, si las razones anteriores no convencen, hay otra, que por muy egoísta que se sea no les va a dejar indiferentes, más bien al contrario. Recuerdo cuando estudie algo de luminotecnia (que tiempos aquellos) que lo que se persigue es que la luz se dirija al plano de trabajo. Por ejemplo, si quieres poner una lámpara para trabajar en una mesa, el plano de trabajo es la superficie de la mesa ya que es ahí donde se debe intentar conseguir las condiciones optimas de iluminación para poder ver con claridad y realizar cómodamente las tareas a las que te dediques. En el caso del alumbrado publico el plano de trabajo es el suelo, ya que lo que interesa es que esté lo suficientemente bien iluminado como para que podamos ver con claridad los obstáculos que se nos presenten y evitar así posibles accidentes. Como bien demuestra la imagen, hay una buena cantidad de luz que se pierde hacia el espacio y que no va hacia el plano de trabajo como sería de desear, es decir, estamos mal gastando una buena cantidad de luz, y la luz, como sabemos, no es gratis, ya que para generarla consumimos energía y ésta cuesta dinero, una realidad que se nos hace dolorosamente patente cada vez que nos llega el recibo de la luz a nuestras casas. Dicho de otro modo, dado que el alumbrado público lo pagamos entre todos estamos literalmente tirando nuestro dinero a la basura, ya que esa luz que se pierde, además de generar los problemas antes mencionados, no se utiliza para absolutamente nada.

En un comunicado de prensa de la Universidad Complutense de Madrid emitido en el año 2007 (El derroche energético en el alumbrado público de España ya es oficial), se pone de manifiesto el incremento derroche de dinero que supone la contaminación lumínica, en el comunicado podemos leer:

El gasto en alumbrado público supone al año cerca de 450 millones de euros, de los cuales más del 50 por ciento no es flujo útil que ilumine las calles, sino que se pierde hacia el cielo, o ilumina los árboles y fachadas provocando esta contaminación lumínica.


Y esto son datos de 2007, hoy, tres años después y dado que el consumo no deja de crecer los datos serán ciertamente peores. ¿Por qué luchar contra la contaminación lumínica? Porque, no nos deja disfrutar de los cielos estrellados, porque hace que la realización de una ciencia como la astronomía sea más difícil de lo que debería ser, porque puede causar (no sé si lo causa) problemas a la fauna nocturna, y si esto no te importa no olvides que la contaminación lumínica consiste en que pagues por una luz que jamás vas a utilizar.

Lo dicho, la contaminación lumínica consiste en tirar nuestro dinero a la basura para oscurecer el firmamento.


Ismael Pérez Fernández.