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miércoles, agosto 07, 2013

El Spiderman del reino animal

Quien más quien menos habrá leído algunos cómics de Spiderman, o habrá visto alguna de las películas de dicho personaje, que han circulado por las salas de cine en los últimos años.

Este intrépido superhéroe salta de edificio en edificio, usando su telaraña para evitar estamparse contra el suelo, en el caso de que algo vaya tremendamente mal. Se supone que Spiderman tiene las capacidades de una araña pero a escala humana, todos hemos visto a las arañas tejer sus famosas telas, sabemos de su increíble fuerza, y las hemos visto descender usando sus hilos de seda. La cuestión es, ¿alguien ha visto saltar a las arañas de un sitio a otro? Pues bien, hay arañas que si que saltan, una de ellas es la especie Hasarius adansoni, típica de climas cálidos, es fácil encontrarla en lugares como Japón, Taiwan y Australia(1).

jueves, agosto 02, 2012

Sacrificar tus genitales por el bien de tus genes

Los organismos que pueblan este planeta han sido modelados a lo largo del tiempo por la evolución, cuyo principal mecanismo es la selección natural. Este mecanismo es, no nos engañemos, una lucha descarnada.

El éxito se mide por lo bueno que seas reproduciéndote, es decir, por lo bueno que eres esparciendo tus genes, y para esto, todo cuenta. Cuenta lo bueno que seas consiguiendo el sustento necesario para sobrevivir, así como cuenta, y mucho, lo bueno que seas no dejándote convertir en el sustento de algún depredador que te tiene en su menú. Si además tienes una reproducción sexual, también va a contar, lo bueno que seas consiguiendo una pareja con la que aparearte.

Así contado da la impresión de que los organismo evolucionan por decisión propia, es como si el proceso fuera teleológico, pero nada más lejos de la realidad. Lo que sucede es exactamente lo contrario. Por ejemplo, un organismo sufre un cambio en su ADN, que como resultado, le dota de un mejor camuflaje. Esto automáticamente le hace estar mejor adaptado al medio en el que habita. Lo convierte en una presa más difícil de localizar por sus depredadores. Ahora, este organismo, tiene una ventaja respecto a sus competidores directos. Al ser más difícil de localizar probablemente tenga más tiempo de vida, y por lo tanto más oportunidades para poder reproducirse. Sus descendientes llevarán en su ADN este cambio que les dota de un camuflaje mejorado, esto les pone en una posición de ventaja respecto al resto de competidores. Con el paso del tiempo, si las condiciones en el hábitat no cambian y ese ADN sigue siendo ventajoso, entonces dicho ADN será el más abundante entre los miembros de esa especie. Como se puede observar esto nada tiene que ver con lo que quiera o no el organismo, es algo que está fuera de su control, y no hay un rumbo fijado hacia el que evolucionar, depende de los cambios en el ADN, de cómo afecten estos al organismo en cuestión, y en como estos cambios se relacionan con el hábitat en el que vive dicho organismo.

Donde también se compite es por garantizar que tu descendencia es tuya y no de otro. Para conseguir esto, en el reino animal hay distintas adaptaciones, algunas de ellas son ciertamente drásticas. Por ejemplo, Nephila pilipes es una especie de araña donde los machos intentan tener acceso a una hembra con la que poder copular, para así tener descendencia. Dado que un macho tiene que competir con el resto, cualquier adaptación que permita garantizar que la descendencia es tuya, y no de otro que haya venido detrás, es una adaptación que a buen seguro será exitosa, y a la larga esa adaptación se habrá extendido por toda la especie. En el caso de Nephila pilipes, tras la copula los machos pierden sus genitales, los cuales se quedan dentro de la hembra formando una especie de tapón, impidiendo así que otro macho pueda copular posteriormente con la hembra. De este modo se garantiza que la descendencia es de ese macho y no de otro.

Lo dicho, la lucha es descarnada, y visto lo visto, en el caso de ser macho, tampoco está tan mal ser un homo sapiens y no un miembro de la especie Nephila pilipes.

miércoles, octubre 27, 2010

Una buena actuación para conseguir una buena comida

Aquí a la derecha tenéis a un pequeño insecto, su nombre, Stenolemus lanipes, y ahí donde le veis es un cazador de arañas, pero no sólo es un cazador sino un muy buen actor, de hecho, el éxito de su caza depende de sus dotes teatrales.

En Science, se hacen eco de la publicación de un trabajo de investigación sobre Stenolemus lanipes que aparece en la revista Proceedings of the Royal Society B, lamentablemente, el artículo aun no está disponible para el público. Lo que han encontrado es que las dotes teatrales de Stenolemus lanipes deben ser magnificas ya que consigue engañar a las arañas. El engaño consiste en situarse en la propia red de la araña que se pretende comer, una vez allí finge ser una presa, lo cual, como es lógico, llama la atención de la araña que no tarda en encaminarse hacía la supuesta presa. Es más, la actuación de Stenolemus es tan buena, que las arañas se acercan con la guardia baja, es decir, Stenolemus no sólo consigue hacer creer a las arañas que es una pobre presa sino que además se las apaña para hacerlas creer que es una presa pequeñita o que ya está exhausta por la lucha mantenida para liberarse de la red y la araña, en consecuencia, se encamina hacia ella confiada. Stenolemus consigue este efecto generando vibraciones pequeñas y de muy baja frecuencia en la red de la araña.

Para determinar lo buen actor que es Stenolemus lanipes, se ha comparado el comportamiento de la araña cuando cae una hoja en su red, cuando hay presas de verdad, cuando un pretendiente entra en la red y por último cuando es Stenolemus el que está en la red realizando su actuación. Lo que encontraron, es que el comportamiento de la araña cuando en la red hay presas de verdad o cuando está Stenolemus, es prácticamente idéntico.


Ismael Pérez Fernández.