miércoles, noviembre 14, 2012

Estamos ahí

Si nos acercáramos a la Tierra desde el espacio y lo hiciéramos por su lado oscuro, es decir, por el lado que es de noche, y si además no supiéramos nada sobre si hay vida o no en el planeta, nos podríamos llevar una gran sorpresa. Probablemente concluiríamos que en ese planeta hay alguien que está remodelando la superficie e iluminándola (el otro lado de esto es, claro está, la contaminación lumínica)

Gracias a la ISS podemos ver como sería ese sobrevuelo por la parte nocturna del planeta:

lunes, noviembre 12, 2012

Un poco de humor escéptico con Dave Allen

Ya que el lunes suele ser un día duro, ¿qué mejor que empezar con un poco de humor? Eso sí, realcionado con el escepticismo. Hace poco ya puse un monólogo de Dave Allen, aquí le tenéis de nuevo con otro monólogo, para mí, lo mejor de todo el monólogo es la puntilla del final:

domingo, noviembre 11, 2012

La reflexión del domingo

"<<Cononcer>> supone referirse a algo externo, un hecho de este mundo que será verdadero o falso si la referencia es adecuada. Que ahora llueve es verdad porque realmente está lloviendo y si salimos a la calle lo comprobamos al mojarnos. Igualmente conozco el color del ordenador, estoy seguro de ello, y cualquiera podrá observarlo sin mucho esfuerzo. Pero, a pesar de tanta seguridad mía o de quien quiera saber si llueve o de qué color es mi ordenador, todos podríamos confundirnos. Nunca hay seguridad total en el conocimiento de un objeto externo. Un cambio de luz, una pequeña disfunción cerebral, una alucinación colectiva o cualquier otra circunstancia imaginable e inimaginable echarían por tierra la más firme seguridad que tengo, o tengamos, respecto a aquello que conozco."
~Javier Sádaba~

sábado, noviembre 10, 2012

Audiomachine, Call to arms

Hoy vengo con otro tema de Audiomschine, su título Call to arms, breve pero intensa:

jueves, noviembre 08, 2012

La sorprendente sensibilidad de la armadura de los cocodrilos

Imagen de un pequeño caimán.Credit: Mike Todd, Vanderbilt University
Si uno se fija en los cocodrilos y caimanes lo primero que se aprecia es su sorprendente piel, en cierto sentido, parece como si llevaran una armadura puesta, después, probablemente nuestra atención se dirija a sus increíbles fauces, estos animales son unos depredadores increíbles.

Si nos preguntáramos que parte de los cocodrilos y caimanes es la más sensible, difícilmente pensaríamos que esa parte sea su piel, y es que, los prejuicios, siempre están ahí para hacernos malas jugadas. En la piel de estos animales se encuentran unos pequeños puntos cuya sensibilidad iguala, e incluso supera, la sensibilidad que tenemos nosotros en la punta de los dedos. En el caso de los cocodrilos estos puntos están distribuidos por su cuerpo, en el caso de los caimanes se concentran en su cara y alrededor de sus fauces.

Desde que se conoce la existencia de estos puntos extrasensibles en la piel de los cocodrilos y caimanes, no han parado de proponerse hipótesis sobre cual puede ser su posible función, por ejemplo, se ha propuesto que dichos puntos pueden detectar campos eléctricos y magnéticos, o que sirven para detectar la salinidad del agua, o que son poros por donde se segrega aceite que permite que la piel permanezca limpia. Ya en 2002 Ken Catania encontró que estos puntos son increíblemente sensibles a las vibraciones. Realizó el siguiente experimento, situó caimanes en un acuario a oscuras y donde se entorpecía su capacidad auditiva emitiendo un ruido blanco. Pues bien, en esas condiciones, estos puntos sensoriales de la piel les permitían girar la cabeza en la dirección en la cual se habían dejado caer gotas de agua.

Hoy aparece en Journal of Experimental Biology el trabajo de Leitch y Catania titulado Structure, innervation and response properties of integumentary sensory organs in crocodilians. En este trabajo han seguido estudiando estos sorprendentes sensores. El estudio se ha realizado con caimanes americanos y cocodrilos del Nilo. Se ha conseguido llegar a algunas conclusiones, por ejemplo, de las hipótesis antes mencionadas, ha quedado descartado que estos sensores sirvan para detectar campos eléctricos, que sirvan para medir la salinidad del agua, o que sirvan para segregar aceite, en cuanto a la sensibilidad a los campos magnéticos directamente no se ha comprobado. Por otra parte, se ha encontrado que algunos de esos puntos son sensibles a vibraciones de 20 a 35 Hertzios, lo que les permite detectar pequeñas oscilaciones en el agua, otros de esos sensores son más sensibles a la presión de lo que lo pueden ser nuestras huellas dactilares.

Este descubrimiento potencia, más aun si cabe, la imagen de temible depredadores que tenemos de estos animales, y no es para menos, ahora sabemos que tienen unos sensores que les permiten detectar pequeñas vibraciones en el agua. Aunque no vean, aunque no oigan, aun así son capaces de saber que hay algo ahí afuera, la oscuridad y el silencio no son suficientes para esquivar a estos magníficos y sorprendentes depredadores.