jueves, diciembre 23, 2010

Elige el dios que quieras para la cena de mañana

¿Cansado de que siempre la noche buena sea en nombre de Cristo? ¿Te aburre toda esta monotonía? Pues no te preocupes que aquí tienes una sugerencia para los que estéis hastiados de conmemorar siempre el nacimiento del mismo dios. La primera opción es olvidarse de los dioses y celebrar directamente el solsticio, momento a partir del cual las noches empiezan a ser más cortas, de ahí que en la antigüedad a estas fiestas se las conociera como Sol invictus. Pero si lo que os va es conmemorar nacimientos de dioses, tranquilos que la lista de dioses a elegir es larga. A lo largo de la historia de la humanidad ha habido muchas religiones, y en muchas de ellas en las fechas cercanas al solsticio de invierno (23, 24, 25... de diciembre) se celebraba el nacimiento de algún dios o hijo de dios. La verdad es que ha sido realmente fácil encontrar una lista de dioses, hijos de dioses etc, que su nacimiento rondara las fechas del solsticio de invierno. Aquí la tenéis, elegir el que más os guste para la cena de mañana:


Adad de Asiria
Adonis, hijo de la virgen Ío, de Grecia
Álcides de Tebas
Atis de Frigia
Baal de Fenicia
Bali de Afganistán
Bedru de Japón
Buda de India
Cadmus de Grecia
Crite de Caldea
Deva Tat y Samonocadam de Siam
Divino Maestro de Platón
Fohi y Tien de China
Gentaut y Quetzalcoatl de México
Hesus o Eros, y Bremrillahm, de los Druidas
Hil y Feta de Mandaites
Indra de Tibet
Ischy de Formosa
Ixión y Quirino de Roma
Jao de Nepal
Jesús de Nazaret
Mikado de los sintoos
Monarca Universal de las sibilas
Odín de Escandinavia
Osiris de Egipto
Prometeo de los cáucasos
Salivahana de Bermuda
El Santo de Xaca
Tamuz de Siria y Babilonia
Taut de Fenicia
Thor, de los escandinavos y germanos
Wittoba de Bilingonese
Xamolxis de Tracia
Zoar de los Bonzos
Zoroastro de Persia

Ismael Pérez Fernández

miércoles, diciembre 22, 2010

Entrevista a Jesús Mosterin, sobre las corridas de toros

El filósofo Jesús Mosterín, conocido por sus trabajos sobre lógica, ciencia y racionalidad, ha publicado A favor de los toros (Laetoli), libro de título a primera vista paradójico en el que recoge, corregidos y aumentados, sus textos críticos sobre las corridas de toros.

A continuación reproduzco la entrevista que le hicieron desde Laetoli:

Pregunta: ¿Cuándo comenzó su activismo contra las corridas de toros?

Respuesta: El mundillo taurino siempre me ha parecido repugnante y fraudulento. He sido y soy crítico con él tanto por razones morales como intelectuales. La corrida de toros es una mera farsa, un simulacro de combate donde no hay combate alguno. El toro es un rumiante típico que sólo desea que lo dejen pastar y rumiar en paz. No quiere pelear. Por ello se le mete en el ruedo, una especie de infierno del que no puede escapar; se le castiga por ser lo que es, un herbívoro pacífico, y se lo tortura con el arpón de la divisa, la garrocha del picador y las banderillas para que aparente ser lo que no es, un animal feroz.

Pregunta: Recientemente se han abolido las corridas de toros en Cataluña y parece que Ecuador va a someter a referéndum la decisión de abolirlas o no. Pero en otros muchos países se abolieron hace varios siglos, ¿no es así?

Respuesta: Sí, en Chile, Argentina y Brasil, por ejemplo, se prohibieron poco después de alcanzar su independencia. Y también estuvieron prohibidas en España. Carlos III, el rey ilustrado, prohibió las corridas de toros y Carlos IV prohibió la Inquisición. Cuando llegó al poder Fernando VII, rey antiilustrado y reaccionario, restauró tanto las corridas como la Inquisición.

Pregunta: Algunos filósofos, como Fernando Savater, mantienen posturas muy activas a favor de las corridas de toros. ¿Qué opina usted?

Respuesta: Savater tiene sensibilidad para ciertas cuestiones morales y políticas humanas, pero parece insensible respecto al sufrimiento de los animales no humanos. Es un “especista”, es decir, limita arbitrariamente la consideración moral a su propia especie; a las demás, que las parta un rayo. Yo le acompaño en su oposición al nacionalismo político, pero no puedo acompañarlo en su especismo, tan alicorto y provinciano en el campo de la ética y la biología como el nacionalismo lo es en el de la política.

Pregunta: Algunos remontan las corridas de toros hasta la antigua Creta. ¿Es así?

Respuesta: Eso es un puro disparate. La civilización cretense desapareció hace unos 3.500 años y las corridas de toros tienen poco más de 200 años. No hay ninguna conexión. Ojalá la hubiera. Los juegos de los antiguos cretenses con los toros eran completamente incruentos y en ellos no se vertía ni una gota de sangre.

Pregunta: ¿Goya era partidario de las corridas de toros?

Respuesta: Goya estaba en contra de las corridas de toros. Los grabados de la serie “Tauromaquia” forman parte de su serie negra, junto a los “Desastres de la guerra”. Goya representó los horrores de la guerra y nadie en su sano juicio dirá que estaba a favor de ellos. Lo mismo sucede con las corridas. Sus grabados son sátiras, críticas mordaces del mundo de la tauromaquia; es difícil imaginar una crítica más dura. Goya era un ilustrado, por eso tuvo que exiliarse a Burdeos, y como tal ilustrado estaba contra las corridas de toros.

Pregunta: Algunos sectores parecen creer que las críticas antitaurinas provienen de los nacionalismos periféricos y que son “antiespañolas”. Por esta razón la derecha centralista defiende con ahínco las corridas de toros. ¿Qué opina usted?

Respuesta: La tortura pública de los toros la había en toda Europa hasta que fue abolida hace dos siglos. No tiene nada de específicamente española. El nacionalismo catalán no ha tenido nada que ver con la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, que se ha propuesto y defendido en función de valores universales. Lo que sí se ha hecho por motivos nacionalistas ha sido la autorización y blindaje legal de esas salvajadas pueblerinas que son los “correbous”.

Pregunta: ¿Por qué un filósofo como usted, dedicado especialmente a la ciencia y la filosofía teórica, milita de forma tan activa contra el maltrato animal y en especial contra las corridas de toros?

Respuesta: El pensamiento racional no es un mero juego de palabras: tiene consecuencias y desemboca en acciones. La racionalidad siempre se ha opuesto a las prácticas crueles y a las creencias supersticiosas, por muy ancladas que estén en las tradiciones tribales y religiosas. Las salvajadas contra los animales suelen ser tradicionales y el pensamiento racional las critica. El mundo está lleno de horrores y salvajadas; hay que ir acabando con ellas una tras otra, pues no podemos acabar con todas a la vez. En gran parte de África la ablación del clítoris de las adolescentes es algo tradicional, y no por ello deja de ser una salvajada criticable. Pero como vivo en este país, hablo especialmente de las salvajadas que tienen lugar en este país.

martes, diciembre 21, 2010

Un paseo por el cielo de diciembre

Por estas fechas quien más quien menos tiene algún periodo de vacaciones, así que os recomiendo que aprovechéis para mirar hacia arriba, que el firmamento está lleno de objetos fascinantes. A continuación tenéis un vídeo que nos muestra lo que se puede ver en el cielo durante este mes de Diciembre. El vídeo lo han realizado desde la Agrupación Astronómica de Huesca, así que desde aquí les damos las gracias por ello.

Unos últimos consejos, antes de salir de observación conviene dar un vistazo a las previsiones meteorológicas y más en estas fechas. Os recomiendo que os paséis por meteoblue, no es infalible pero te permite conocer la previsión para las próximas horas de la zona en la que te encuentres. Importante protegerse bien del frío para poder disfrutar tranquilamente, lo más importante es mantener los pies bien calientitos, que sino la situación es muy incomoda. Por último, si podéis llevar alguna bebida caliente, mejor que mejor, yo siempre opto por una buena taza de chocolate caliente. Nada más, os dejo con el vídeo para que elijáis que es lo que queréis ver en una de estas noches invernales.


Ismael Pérez Fernández.

lunes, diciembre 20, 2010

Día internacional del escepticismo. El valor de la ciencia.

Hoy 20 de diciembre de 2010 hace 14 años que falleció Carl Sagan. En su último libro "El Mundo y sus Demonios" (ciertamente uno de sus mejores libros) anima a los lectores a utilizar el pensamiento crítico o escéptico, además de presentar una defensa de la ciencia. Los 20 de diciembre desde el año pasado se conocen como el día del escepticismo. Para conmemorarlo, se propuso que en los blogs escribiéramos sobre pensamiento crítico, escepticismo y ciencia en la línea que ya marco Sagan en El mundo y sus demonios, así que cualquiera que quiera participar ya sabe lo que tiene que hacer.

Por mi parte, he escogido un artículo que escribí para el Escéptico Digital, allá por el 2004, lo triste y lamentable es que seis años después el artículo no se haya quedado desactualizado, el título del mismo es El valor de la ciencia, y sin más dilación os dejo que lo leáis. Y ya sabéis que en los comentarios podéis dejar vuestro punto de vista, críticas etc.

El valor de la ciencia

Por mucho que uno lo intenta, resulta difícil comprender como es posible que alguien utilice el teléfono móvil y al mismo tiempo crea en la videncia, la astrología y tantas otras pseudociencias. Y es que nuestra sociedad está impregnada de ciencia allí donde miremos. En cambio, la gente está sumergida en una ignorancia científica asombrosa y preocupante. Suele argumentarse que la ciencia es para los que tienen tiempo para pensar en entelequias, que la gente normal ya tenemos bastante con nuestros problemas cotidianos. Y aunque es cierto que ya tenemos bastante con los problemas que nos da la vida, la ciencia nos ha permitido vivir más y mejor. La ciencia, a través del desarrollo tecnológico que de ella se deriva nos ayuda a resolver nuestros problemas o parte de ellos. ¿Cuántas veces hemos utilizado el teléfono móvil para alguna emergencia? El teléfono móvil, ese dispositivo del que la gente tanto presume, no existiría si no fuera por la física cuántica y lo mismo puede decirse de los ordenadores. Por no mencionar los sorprendentes avances en medicina que nos han alargado la esperanza de vida. Mucha homeopatía,mucho curandero, mucha medicina "alternativa", muchos conjuros para diversas dolencias pero cuando surge una nueva cura de verdad siempre ha sido gracias a la medicina científica. Si esas prácticas funcionan ¿cómo se explica qué hayamos tenido que esperar entre otras cosas a que apareciera Pasteur y desarrollara la vacunación moderna mejorando así nuestra resistencia a determinadas enfermedades o alergias?

La ciencia no es perfecta, eso lo sabemos. No se trata de una práctica que de soluciones perfectas e instantáneas, no actúa como una revelación mística en la que el conocimiento se vuelve accesible y comprensible por arte de magia. Para adquirir conocimiento científico se requiere esfuerzo y dedicación. Tal vez sea esta característica suya la que hace que la pseudociencia sea mucho más apetecible. En la pseudociencia todo viene dado, cualquiera puede ser astrólogo o vidente pero para ser astrónomo se requiere muchos años de esfuerzo y sacrificio. Pero la recompensa es mucho mayor, ya les gustaría a los astrólogos y videntes poder realizar predicciones tan exactas como las que realizan los astrónomos. Hace poco pudimos comprobarlo. Los astrónomos dijeron que día y a que hora podríamos ver pasar a Venus por delante del Sol, y así fue. Los resultados de la ciencia ganan por goleada a los de la pseudociencia, suponiendo que esta última haya dado algún resultado. Desde la pseudociencia se vende ideas erróneas acerca de la ciencia, pretenden hacer creer que hay temas que la ciencia da de lado y que sólo los investigadores de lo paranormal se atreven a investigar. Para muestra un botón. Todos hemos oído hablar en algún momento de nuestra vida sobre las experiencias cercanas a la muerte. Y aquí entran todo tipo de explicación pseudocientifica, como que dichas experiencias son debidas a una vida más allá de la muerte, o se deben a nuestro alma o espíritu, etc. Que gratificante sería que fuera cierto. Pero la ciencia también investiga estos temas y está empezando a dar respuestas, esas experiencias podrían ser debidas a la hipoxia o anoxia, es probable que las estructuras implicadas sean la amígdala, el hipocampo y ciertas partes de la corteza del lóbulo temporal. Cualquiera puede acceder al estado de la investigación científica en esos campos, ya que no hay ningún hermetismo en la comunidad científica, pueden leer por ejemplo los libros "El cerebro nos engaña" y "La conexión divina" de Francisco J. Rubia donde encontrarán lo que la ciencia sabe de momento sobre las experiencias cercanas a la muerte. Todavía no se tienen respuestas definitivas. Pero no parece que la explicación tenga que ver nada con las hipótesis de lo paranormal. Cuando la ciencia contradice lo que dicen los investigadores de lo paranormal estos en lugar de admitir que sus hipótesis son erróneas optan por proclamarse como nuevos galileos, criticados e incomprendidos, algunos hasta optan por sentirse perseguidos. Pero ¡ay! Para convertirse en Galileo no es suficiente que critiquen tus ideas, además, y esto es lo más importante, uno debe tener razón. Los hechos no van a cambiar porque a uno no le gusten.

Y sin embargo a pesar de hacernos la vida más cómoda, a pesar de alargar la esperanza de vida y a pesar de satisfacer la curiosidad intrínseca del ser humano la ciencia está denostada por la sociedad. A cualquiera se le recriminaría y con razón, no saber quien escribió "El Quijote", en cambio todo el mundo puede decir barbaridades en lo que a la ciencia se refiere y aquí no pasa nada. Pero la ciencia también es cultura. La ciencia nos permite saber como es y como funciona el universo entero, desde la más recóndita galaxia, hasta la partícula subatómica más pequeña de la que estamos hechos.

Si la cultura es conocimiento, entonces la ciencia no es una parte marginal de la misma sino más bien su máximo exponente, debemos defender el valor cultural de la ciencia para que ocupe el lugar que la corresponde en esta sociedad que tanto le debe. El valor cultural de la ciencia se está empezando a volver imprescindible para desenvolvernos bien en el mundo que estamos creando. La ciencia, como ya hizo antaño con la revolución copernicana, está volviendo a cambiar nuestra concepción del mundo y de nosotros mismos con lo que tal vez podríamos llamar la revolución genómica.

Como bien ha señalado el filósofo Mario Bunge, hoy en día circulan por la sociedad varias ideas y tópicos, que parecen renunciar de los valores de la Ilustración como son: la razón, la objetividad, la búsqueda de la verdad y el escepticismo, los cuales forman parte de la práctica científica. Una de estas populares ideas puede expresarse como sigue "ya lo dijo Einstein, todo es relativo". No sé si Einstein dijo alguna vez eso. Pero que Einstein dijera algo no demuestra que ese algo sea cierto. Todo el mundo ha oído hablar de Albert Einstein y de su Teoría de la Relatividad. Pero casi nadie se toma la molestia en saber que trata dicha teoría. La relatividad establece que todos los observadores, independientemente de sus sistemas de referencia, deben describir las leyes fundamentales de la naturaleza con las mismas ecuaciones para todos. De hecho, Einstein pensó en llamar teoría de los invariantes a su Teoría de la Relatividad. La relatividad no dice que todo sea relativo.

También estamos acostumbrados a escuchar aquello de que todas las opiniones son respetables. ¿Qué quiere decir con respetables? ¿Quiere decir que no podemos hacer crítica? Si esto es así, si no podemos criticar ni debatir las opiniones ¿cómo vamos a avanzar en nuestro conocimiento? Y lo que es más importante ¿cómo vamos averiguar si estamos equivocados? Se suele decir que esto es democrático. Pero lo que caracteriza a la democracia es el debate abierto y la crítica entre los que sustentan distintas opiniones. Hay que respetar a todas las personas, no a todas las opiniones. Si alguien dice que la Tierra es plana, podemos argumentar en contra de su opinión, podemos darle pruebas de que está equivocado. Lo que no podemos hacer es insultarle. Una cosa es criticar una opinión y otra muy distinta faltar al respeto a nuestro interlocutor. Si queremos ser personas responsables, una de las cosas que debemos aceptar es que todo conocimiento es provisional, que podemos estar equivocados, y que las ideas y opiniones están para ser debatidas y criticadas. No para encerrarnos en ellas y creernos en posesión de la verdad sagrada.

La ciencia no es esa cosa tan fría, que nos quieren vender algunos intentando hacernos creer que es una actividad de personas sin sentimientos. Más bien es al contrario, hay que sentir fascinación por el mundo para intentar entenderlo y además se requiere valentía para actuar como lo hacen los científicos, pues cuando tienen alguna hipótesis lo que hacen es exponer dicha hipótesis a la crítica de sus compañeros de profesión con el fin de saber si están en lo correcto, o no. A veces esto puede ser duro, puede que a algún científico le cuesta reconocer que está equivocado, pero no suele ser la norma. La ciencia no es efectiva porque los científicos estén dotados de una racionalidad sobre humana sino porque tienen el valor de someter sus ideas a la crítica intersubjetiva de sus compañeros.

La ciencia nos ha enseñado cosas sorprendentes que nos mueven a la reflexión sobre el universo pero también nos conduce a la reflexión sobre nosotros mismos. Haciendo ciencia hemos aprendido que estamos hechos de átomos, que dichos átomos se formaron en la primera generación de estrellas que poblaron el universo, cuando dichas estrellas explotaron vertieron al espacio los átomos que se habían estado formando en su interior debido a las reacciones termonucleares que las hacen brillar. De los restos de algunas de esas estrellas se formaron lo que hoy día llamamos el Sistema Solar. Así pues, los planetas como la Tierra como también los seres vivos que habitan en él están formados por los restos de las primeras estrellas. Somos sustancia estelar capaz de reflexionar sobre las estrellas. Esto lo hemos aprendido haciendo ciencia ¿Acaso hay alguien que de más?

Decía Kant que una de las mejores formas de alcanzar la liberación del ser humano es a través del conocimiento, esto se vuelve particularmente cierto en el caso de la ciencia. Pues es la única llave cultural de la que dispone la humanidad para librarse de los grilletes de la superstición.

Ismael Pérez Fernández.

domingo, diciembre 19, 2010

La reflexión del domingo

"Nunca atribuyas a la malicia aquello que pueda ser adecuadamente explicado por la estupidez"
Principio conocido como 'Navaja de Hanlon'